Heredero de Lejeune, nuevo miembro de la Academia para la Vida

El presidente de la Fundación Jérôme Lejeune, Jean-Marie Le Méne

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 1 de octubre de 2009 (ZENIT.org) – El presidente de la Fundación Jérôme Lejeune (París), Jean-Marie Le Méné, ha sido nombrado miembro ordinario de la Academia Pontificia para la Vida, informó este miércoles la Oficina de Información de la Santa Sede.

El profesor francés ha sido miembro por correspondencia de la Academia Pontificia para la Vida desde 2002.

Jean-Marie Le Méné nació en 1956 en Versalles. Estudió Derecho en París y desarrolló la primera parte de su carrera como oficial de la Marina francesa, sirviendo, entre 1978 y 1991, en los puestos de embarcaciones, ultramar y en estado mayor.

En 1992, ingresó en el cuerpo de magistrados del Tribunal de cuentas de París, en el que actualmente ocupa el cargo de consejero-jefe.

Entre 1994 y 1996 creó la Fundación Jérôme Lejeune, fundación científica y médica, reconocida de utilidad pública, cuya misión es continuar la labor del profesor Jérôme Lejeune en el ámbito de la investigación científica, y de la atención y la defensa de la vida.

Rápidamente, la Fundación Jérôme Lejeune, que Jean-Marie Le Méné preside desde su origen, se convierte en la primera fuente de financiación para la investigación sobre la Trisomía 21 y desarrolla una consulta médica especializada que recibe más de 5.000 personas, de todas las edades, que sufren una enfermedad genética que causa un retraso mental.

Para mejorar la información sobre cuestiones de bioética, Jean-Marie Le Méné lanza la web genethique.org que ofrece, desde hace diez años, una revista de prensa diaria y un boletín de información mensual en varias lenguas.

En 2008, fue cofundador de Novus Sanguis, un consorcio europeo de investigación sobre células madre adultas y de sangre de cordón umbilical, al cual la fundación aporta su financiación.

La experiencia científica, médica y ética de la fundación ha permitido crear un Master Jérôme Lejeune de bioética que acoge, en este curso universitario, a su tercera promoción.

Tras quince años, Jean-Marie Le Méné es una figura reconocida en el debate sobre bioética en Francia.

Es autor de numerosos artículos y conferencias (en Francia y otros países) y ha intervenido varias veces para los poderes públicos.

Ha publicado numerosas obras, entre ellas “Le professeur Lejeune, fondateur de la génétique moderne”, “La trisomie est une tragédie grecque” y “La crise de conscience bioéthique” (que saldrá este otoño).

Casado y padre de nueve hijos, Jean-Marie Le Méné es caballero de la Legión de Honor.

La herencia de Lejeune

El profesor Jérôme Lejeune (1926-1994), que da nombre a la fundación, fue el médico genetista francés que descubrió que el síndrome de Down se debe a la presencia de un cromosoma de más.

Recibió numerosos reconocimientos internacionales, pero nunca el Premio Nobel de Medicina, según algunos, a causa de sus posiciones éticas, en particular, su oposición al aborto.

Juan Pablo II le nombró primer presidente de la Academia Pontificia para la vida.

Su descubrimiento dio inicio a la genética moderna, aunque, como ha lamentado Le Méné, se vuelve cada vez más contra aquellos que la originaron.

Según el profesor, actualmente, el 96% de las personas identificadas con síndrome de Down son eliminadas antes de nacer.

Para conmemorar el 50 aniversario del descubrimiento del síndrome de Down, la Santa Sede rindió homenaje a Jérôme Lejeune, el pasado mes de febrero en el Vaticano (Cf. Zenit 17 de febrero de 2009).

Academia para la Vida

La Academia Pontificia para la Vida (www.academiavita.org) fue creada en 1994 por Juan Pablo II para estudiar, informar y formar sobre los principales problemas de la biomedicina y del derecho relativos a la promoción y a la defensa de la vida.

Afronta esas cuestiones en su relación con la moral cristiana y las orientaciones del Magisterio de la Iglesia Católica.

Este organismo pontificio autónomo colabora con los dicasterios de la Curia Romana cuyas actividades están vinculadas con el servicio a la vida.

La academia puede alcanzar un número máximo de setenta miembros ordinarios, todos de nombramiento pontificio, con competencia en diferentes sectores de la ciencia biomédica y en las disciplinas que tienen relación con los problemas que conciernen a la promoción y la defensa de la vida.

También tiene miembros "ad honorem" y miembros por correspondencia que trabajan en Institutos y centros de estudio sobre la cultura de la vida.

El Consejo Directivo nombra un Secretario que, bajo la dirección del Presidente, coordina la organización de los trabajos de la Academia.