Histórico acuerdo Iglesia-Estado en la República Checa

Es el único país de Europa del Este que no había dado este paso

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PRAGA, 25 julio 2002 (ZENIT.org).- Un histórico acuerdo firmado en la mañana de este jueves en Praga ha reglamentado las relaciones Iglesia-Estado en la República Checa, el único país de Europa del Este (ex comunista) que no había dado aún este paso.



El nuncio apostólico en la República Checa, el arzobispo Erwin Josef Ender, y el ministro de Asuntos Exteriores de la República, Cyril Svoboda, han firmado el «acuerdo para la reglamentación de las relaciones recíprocas».

El documento, que entrará en vigor --como de costumbre-- cuando sea ratificado por las dos partes signatarias, «regula la posición de la Iglesia católica y de sus instituciones en la República Checa», explica un comunicado distribuido por la Santa Sede.

Según el texto, el Estado garantiza a la Iglesia el libre ejercicio de su misión, en particular en lo que se refiere al culto, el gobierno pastoral, la enseñanza y otros aspectos de la vida eclesial.

El acuerdo reconoce efectos civiles al matrimonio canónico, lo que significa que la celebración del sacramento será suficiente para que el matrimonio sea reconocido por el Estado, sin necesidad de una ulterior ceremonia en el ayuntamiento.

Además, la República Checa garantiza a la Iglesia el derecho a la atención pastoral de los fieles que se encuentren en los hospitales, en los centros de asistencia social y en las cárceles.

La Iglesia podrá instituir y dirigir libremente obras de caridad, en conformidad con la legislación civil. Las escuelas católicas concertadas, a todos los niveles, son equiparadas a las escuelas públicas, con los mismos derechos y deberes.

El acuerdo regula la enseñanza de la religión en las escuelas públicas y favorece la colaboración de la Iglesia y el Estado en la conservación del patrimonio histórico y cultural.

Las dos partes, por último, se han comprometido a resolver cuanto antes las cuestiones que se refieren a los bienes de la Iglesia que fueron expropiados por el régimen comunista. Por el momento, no se ha llegado a una solución del espinoso problema.

Según el ministro Svoboda, líder de la Unión Cristiana-Demócrata (KDU-CSL), habrá que resolver la cuestión de aquí al año 2006, fecha de expiración del mandato de la nueva coalición gubernamental.

El tema de la restitución es uno de los puntos del programa del nuevo gobierno de centro-izquierda del primer ministro Vladimir Spidla, que será presentado el 6 de agosto a la Cámara de los Diputados.

El tratado, que alcanzó el 3 de julio el visto bueno del gobierno saliente del primer ministro Milos Zeman, tendrá que ser ratificado por el Parlamento.

El ministro Svoboda subrayó la «importancia particular» del tratado, el primero de este tipo firmado entre Praga y la Santa Sede en la historia de Checoslovaquia, fundada en 1918, y de la República Checa, surgida de su división en enero de 1993.

De los 10.270.000 habitantes de la República Checa, el 39.2% es católico. La herencia comunista es todavía particularmente pesada en el país, donde algunas estadísticas consideran que el 39.8% de la población es atea. La práctica religiosa dominical de sus habitantes está entre las más reducidas del mundo.