Holanda concede a las parejas homosexuales la posibilidad de adoptar

Expertos y la Iglesia consideran que se violan los derechos de los niños

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ROMA, 13 sep (ZENIT.org).- El Parlamento holandés ha aprobado por gran mayoría una propuesta del Gobierno que prevé el matrimonio civil para personas del mismo sexo. Además los legisladores holandeses han afirmado que estas parejas tienen derecho atener hijos, razón por la cual han abierto el camino a la posibilidad de que puedan adoptar los hijos del compañero o los hijos de otros padres siempre que sean holandeses. Se les veta, en cambio, la posibilidad de adoptar niños extranjeros.



Contra la nueva ley se ha pronunciado la componente cristiana del Parlamento, el CDA y algunos pequeños partidos de inspiración protestante: «Una victoria del potente "lobby" homosexual holandés», ha sido su comentario unánime, aunque se sabe que cuenta también con el 62% del apoyo de la población, según un sondeo.

Con la adopción de esta medida, que ha sido aprobada por 107 votos a favor y sólo 33 en contra, Holanda equipara los derechos de las parejas de homosexuales con los de los matrimonios. Desde hace dos años, las parejas homosexuales en Holanda podían registrar su relación para garantizar que, en caso de fallecimiento de uno de sus miembros, su patrimonio y la correspondiente pensión de viudedad pasara al otro.

Después de la decisión adoptada ayer por el Parlamento holandés, los homosexuales de este país pueden casarse y recibir el mismo trato que los matrimonios heterosexuales, incluso a la hora de divorciarse.

Holanda sigue así los pasos de Dinamarca, que admitió los matrimonios entre homosexuales en 1989, y adopta una legislación más liberal que la de Noruega y Suecia, países que aún sólo prevén la«inscripción» en el registro de las parejas de hecho formadas por homosexuales, pero no reconocen su matrimonio.

La posición de la Iglesia
La Iglesia católica en Holanda, por su parte, ha manifestado su tristeza ante esta decisión que tiene en cuenta las reivindicaciones de ciertos grupos dejando totalmente a un lado los derechos inalienables de los más indefensos, los niños.

El cardenal Adrianus Johannes Simonis, arzobispo de Utrecht y presidente de la Conferencia Episcopal de Holanda, ha confesado nada mas conocer la noticia: «Estoy triste. Es una prueba del cambio que experimenta la manera de pensar de nuestra gente en algunos aspectos fundamentales en los que se basa la sociedad humana».

¿Qué debe hacer ahora Iglesia? Ante esta dramática pregunta, el cardenal Simonis, en declaraciones a «Radio Vaticano» reconoce que cuenta con pocas posibilidades para hacer que su mensaje sea compartido. «Nuestro país tiene 16 millones de habitantes --explica--, cinco son católicos, cinco protestantes y el resto musulmanes y de otras creencias. Sin embargo, muchos protestantes --y tengo que reconocer, por desgracia--, también algunos católicos no obedecen a la moral de la Iglesia católica, ni a la autoridad de la Sagrada Escritura. Esta es la situación».

Los obispos holandeses enviaron una carta a todos los sacerdotes del país en días pasados para expresar su oposición a la medida y para advertir que, si el Estado admite la posibilidad del matrimonio entre los homosexuales, «ningún sacerdote puede bendecir una unión de este tipo».

Por lo que se refiere al tema de la adopción, el cardenal Simonis en los últimos años no se ha cansado de repetir que los niños tienen que estar en el centro del debate. «Todos los educadores afirman que la mejor educación es la que se ofrece en una pareja heterogénea, por ello, aunque se presenten peticiones de adopción, precisamente para garantizar la felicidad de los niños, no deben permitirse las adopciones a las parejas homosexuales».