Honduras: el cardenal Maradiaga exhorta a abandonar la violencia

Pide una campaña electoral en paz

Roma, (Zenit.org) Redacción | 589 hits

El cardenal hondureño, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, preguntó ayer a los políticos de su país si la campaña para las elecciones del 24 de noviembre próximo la vivirán en paz o en agresión, y abogó por el cese la violencia. «¿Vamos a vivir este tiempo de campaña electoral en paz o en agresión, en violencia, en insultos?», preguntó el purpurado en la homilía de la misa dominical celebrada en la catedral de Tegucigalpa.

Honduras vive una ola de violencia que en promedio deja unos veinte muertes diarias, según registros de organismos de derechos humanos.

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga advirtió que «si Honduras es verdaderamente un pueblo de Dios, tenemos que vivir conforme a la palabra de Dios».

«Puede haber distintas maneras de pensar, pero hay que respetarse, aquel que acude al insulto, a la calumnia, a denigrar a otros, quiere decir que no tiene argumentos», subrayó el purpurado.

Aseguró que «el que no tiene argumentos, no es racional», y Honduras no hay que llevarla a un abismo, sino «a algo mejor, a la superación, al desarrollo, al progreso en todos los aspectos».

«Solamente si vivimos en paz con Dios podremos edificar un mundo más humano, fraterno», aseguró el arzobispo de Tegucigalpa.

El Tribunal Supremo Electoral de Honduras convocó el pasado día 23 a las elecciones generales de noviembre, en las que por primera vez participarán nueve partidos, cuatro de ellos surgidos tras el derrocamiento del entonces presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio de 2009.

El golpe de Estado dividió política y socialmente a los hondureños, que en noviembre próximo concurrirán a las urnas por novena vez consecutiva tras el retorno a la democracia en 1980.

El cardenal Rodríguez también se pronunció a favor de que en su país «se acabe la violencia y la muerte», y señaló que «Honduras no puede seguir así. Hoy quisiera llamar a todos aquellos que han emprendido el camino del crimen, del sicariato, de matar por dinero. Están haciendo todo lo contrario a lo que quiere Dios y no pueden seguir así, arrepiéntanse», recalcó el prelado.

Por último, aseguró que si los hondureños no creen en la palabra de Dios, llevarán a su país «a un abismo, a un despeñadero».