Iglesia en Italia: un indulto carcelario es un gesto jubilar

Carta a los parlamentarios del responsable de la pastoral penitenciaria

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ROMA, 5 dic (ZENIT.org).- La Iglesia en Italia ha pedido a los diputados y senadores un gesto de clemencia hacia los encarcelados en este año jubilar.



El inspector general de los capellanes de la Administración Penitenciaria de Italia, monseñor Giorgio Caniato, ha cogido papel y pluma para dirigir una carta a los miembros del Congreso y del Senado para volver a plantear la propuesta que lanzó Juan Pablo II a todos los políticos y gobernantes del mundo el 4 de noviembre: «un gesto de clemencia en favor de todos los detenidos».

Monseñor Caniato indica en su carta que quiere hacer algunas observaciones que puedan ayudar a superar las dificultades. «El Santo Padre --explica-- cuando en su mensaje del 9 de julio (con motivo del Jubileo de la cárcel) y en sus otras intervenciones pide "un signo de clemencia en favor de todos los detenidos: una reducción aunque sea modesta de la pena", no habla ni de amnistía, ni de perdón, para mí es una deducción impropia y que se desvía del pensamiento y de la petición del Santo Padre».

El Santo Padre, sin embargo, no pide medidas «decorativas» --añade el prelado italiano--, de manera que después del Jubileo todo quede como antes, sino que se trata en cambio de «poner en marcha iniciativas que puedan constituir una válida premisa para una auténtica renovación tanto de la mentalidad como de las instituciones» penitenciarias.

La propuesta de la Iglesia cae en un momento en el que las cárceles Italianas están superpobladas y en la que un «indulto» tiene connotaciones políticas, pues podría beneficiar a algunos de los condenados por los juicios de la campaña «manos limpias» que en los años noventa trastocó la clase política de ese país.

«La petición del Papa sería válida incluso si hubiera sólo cien detenidos --añade en su misiva a los políticos el capellán penitenciario--, porque constituiría para los presos un signo de sensibilidad hacia su condición (es decir en el espíritu del Jubileo) que no dejaría de suscitar ecos favorables en sus ánimos, animándoles en el compromiso del arrepentimiento por el mal cometido y solicitándoles a que den el paso hacia el arrepentimiento».