Inaugurada la muestra fotográfica “Sacerdotes en el cine”

Por el cardenal Bagnasco en Roma

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ROMA, martes 25 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Este lunes, el cardenal Bagnasco, arzobispo de Génova y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, inauguró en la Sala Nervi del Vaticano una muestra fotográfica dedicada a la representación del sacerdote en el cine y cómo ha cambiado su imagen con los años.

La exposición, titulada “Sacerdotes en el cine. Los sacerdotes y el imaginario cinematográfico”, se podrá ver desde el 3 de junio en la Universidad Pontificia Lateranense, antes de iniciar un largo viaje que recorrerá toda Italia.

La muestra, pensada con motivo del Año Sacerdotal, ha sido querida y realizada por la Fundación Ente del Espectáculo en colaboración con la Oficina Nacional para la Comunicación Social y la Cineteca del Centro Experimental de Cinematografía.

En su discurso, el cardenal Bagnasco recordó que el cine siempre ha ofrecido una multiplicidad de representaciones del ministerio sacerdotal, narrando a menudo “su sacrificio y su testimonio junto ‘a los últimos’ de la sociedad, tanto en tiempos de paz como durante los difíciles años de la guerra”.

“¿Cómo no recordar por ejemplo –añadió--, el célebre personaje de don Pietro Pellegrini, interpretado por Aldo Fabrizi, tenaz y valiente sacerdote de Roma en la oscura época nazi, en la película-manifiesto del neorrealismo italiano, Roma città aperta (1945) de Roberto Rossellini?”.

“Entre las numerosas reflexiones propuestas por el séptimo arte y sus autores sobre el ministerio sacerdotal –afirmó--, aquella a la que me siento más ligado y que más trae a la mente la vida y testimonio del Santo Cura de Ars es ciertamente la figura del sacerdote de Diario de un cura rural (Journal d'un curé de campagne, 1951), de Robert Bresson, extraído de la novela homónima de Georges Bernanos”.

“No por casualidad –subrayó el purpurado- Bresson nos muestra momentos de su vida como etapas de un Vía Crucis: del rechazo por parte de la comunidad de fieles, a la caída en el fango, al nutrirse de pan duro y vino caliente, único alimento posible para él enfermo de cáncer, y que se convierte en icono de su configurarse con Cristo”.

“La sensibilidad y la poética de la obra de Bresson son ciertamente comunes también a otros autores, y otros filmes, que vemos hoy aquí bien representados en esta muestra fotográfica dedicada a los sacerdotes en el cine”, añadió.

El presidente de la CEI expresó un agradecimiento especial al director Carlo Verdone “que en sus treinta años de carrera ha afrontado en más de una ocasión la figura del sacerdote, subrayando a veces sus defectos y debilidades, con representaciones a menudo caricaturescas, pero siempre cargadas de singulares puntos de reflexión, que sólo el lenguaje de la comedia a veces logra dar”.

El cardenal Bagnasco recordó, de la última película de Verdone, titulada Io, loro e Lara, la figura del padre Carlo, “una interesante e inédita figura del misionero que trasluce pasión por su ministerio a pesar de las complejas y difíciles situaciones en las que vive”.

Traducido del italiano por Nieves San Martín