India: alarma por violencias contra la mujer

Denuncia del centro de derechos humanos 'Prashant' dirigido por un jesuita

Roma, (Zenit.org) Redacción | 807 hits

El sacerdote jesuita Cedric Prakash, director del Centro de Derechos Humanos y de Justicia “Prashant”, en Gujarat, ha lanzando la alarma de la Iglesia por el flagelo de la violencia contra la mujer en la sociedad india.

Lo informa hoy la agencia de noticias Fides, precisando que se quiere crear conciencia en la sociedad sobre este flagelo.

“Condenamos enérgica e inequívocamente la reciente violación en grupo de una foto reportera en Mumbai. Es un crimen contra las mujeres, como la violación es un crimen contra la humanidad. Es urgente detener inmediatamente esta violencia para que todas nuestras mujeres se sienten seguras y protegidas” indica el comunicado de Prashant.

“Los responsables de este acto atroz e inaceptable -prosigue el despacho- deben ser llevados ante la justicia. El gobierno, la policía y otras autoridades pertinentes deben asegurarse de esto. Los crímenes contra las mujeres siguen aumentando impunemente en todo el país”.

La violencia, recuerda el comunicado, a menudo afecta a las minorías y los sectores débiles de la sociedad: “Hace cinco años, algunas mujeres cristianas tribales fueron maltratadas de todos los modos posibles en Kandhamal, en Orissa. Tampoco se puede olvidar a las mujeres musulmanas sometidas a violencias impensables durante la matanza de Gujarat en 2002”.

Indica además que hace algún tiempo, “algunas estudiantes dalits en Gujarat fueron objeto de violencia sexual constante por parte de sus profesores, con chantajes de suspenderlas en las asignaturas. Una estudiante de la Universidad de Manipal, Karnataka, fue violada hace unos meses por miembros de un grupo de extremistas y nacionalistas hindúes”.


El padre Prakash continúa: “Seguimos escuchando todos los días sobre estos terribles crímenes. Los autores a menudo quedan impunes gracias a la protección de algunos sectores de la sociedad. Además, cuando se trata de los pobres, los marginados, los dalits, los adivasis y las mujeres pertenecientes a minorías, no hay casi ninguna protesta por parte de la sociedad civil, ni de los medios de comunicación”.