Indulgencia plenaria para los peregrinos en la JMJ de Sydney

Los que se unan con la oración al encuentro pueden conseguir la indulgencia parcial

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 7 de julio de 2008 (ZENIT.org) A los fieles que participen “con espíritu de peregrinación” en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, les vendrá concedida la indulgencia plenaria, según un decreto hecho público el pasado sábado por la Penitenciaría Apostólica.



El decreto, firmado por el cardenal James Francis Stafford, en calidad de Penitenciario Mayor, y por monseñor Gianfranco Girotti en calidad de regente, concede la indulgencia plenaria “a los fieles que participen devotamente en cualquier oficio sagrado o ejercicio piadoso que tenga lugar durante la "XXIII Jornada Mundial de la Juventud”, además de su solemne conclusión”.



Para conseguir la indulgencia, es necesario que los fieles, “confesados y verdaderamente arrepentidos, reciban la Santa Comunión y recen piadosamente según las intenciones de Su Santidad”.



Además, se concede la indulgencia parcial “a los fieles que, en cualquier lugar que se encuentren durante dicho encuentro” eleven “al menos con ánimo contrito, sus oraciones a Dios Espíritu Santo, para que empuje a los jóvenes a la caridad y les de la fuerza de anunciar con su propia vida el Evangelio”.



Esta concesión de indulgencias con motivo de la JMJ fue especialmente confirmada por el Papa a la Penitenciaría Apostólica durante una audiencia al cardenal Stafford y a monseñor Girotti el pasado 21 de junio.



Se trata, según el decreto, de “abrir a los jóvenes, con al autoridad del Sumo Pontífice, los tesoros espirituales de la Iglesia, a fin de que se recojan frutos insignes de santificación”. Esta concesión se hizo también durante la JMJ de Colonia, en el año 2005.



“De hecho los jóvenes, reunidos en torno al Vicario de Cristo, participarán en los oficios sagrados y sobre todo se fortalecerán con los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. En los sacramentos recibidos con corazón humilde y sencillo, arderán por el deseo de reforzarse en el Espíritu Paráclito, y confirmados por el Crisma de la salvación, testificarán abiertamente ante los demás la Fe hasta los extremos confines de la tierra”.



“Quiera Dios que la misma presencia del Sumo Pontífice entre los jóvenes reunidos en Sydney exprese y propicie todo esto”.



El decreto prevé que, para facilitar que los fieles alcancen la indulgencia, “los sacerdotes, legítimamente aprobados para la escucha de las confesiones sacramentales, con ánimo pronto y generoso se apresten a recibir y propongan a los fieles oraciones públicas para el buen éxito de la Jornada Mundial de la Juventud”.



Por Inmaculada Álvarez