Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo

Hecho público por la asociación «Ayuda a la Iglesia Necesitada»

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ROMA, domingo, 2 julio 2006 (ZENIT.org).- En el Informe 2006 sobre la Situación de la Libertad Religiosa en el Mundo, redactado por «Ayuda a la Iglesia Necesitada», Asia aparece como el continente más preocupante.



En la inmensa mayoría de sus Estados las leyes limitan de diversos modos la libertad de religión y, al mismo tiempo, es el área del planeta con el mayor número de personas que ven violado este derecho fundamental.

Se va desde la pena de muerte, para quien cambia de religión, la cárcel para quien no se adhiere a la religión de Estado, hasta la prohibición de llevar cualquier símbolo del propio credo, o al deber de vestirse según los cánones de la religión de Estado.

Fuentes de información directas, testimonios, documentos oficiales, artículos de agencias de prensa, diarios y periódicos, y noticias proporcionadas por las diversas organizaciones que se ocupan de derechos humanos, contribuyen a la redacción del Informe, realizado por la sección italiana de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que ofrece un panorama mundial, analizando país por país todos los continentes.

China es uno de los países donde la libertad de religión sigue violándose a causa de las leyes que obligan a los fieles a inscribirse en asociaciones controladas por el Gobierno y que consienten todo género de abusos o de marginaciones hacia quien no forma parte de ellas: arrestos, torturas, a veces hasta la muerte, destrucción y venta de edificios sagrados.

Pero la libertad religiosa no es violada sólo en el país más poblado del mundo, también en el segundo, la India, se esta verificando una progresiva restricción de los espacios de libertad, con el creciente nacionalismo hindú que, por un lado, multiplica los ataques contra los cristianos (ha habido incluso muertos en el último año) y, por otro, promueve leyes liberticidas «anticonversión».

Pero hay también restricciones de diversa gravedad, legales o de hecho, en Afganistán, Bangladesh, Bhután, Brunei, Corea del Norte, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Laos, Maldivas, Malasia, Myanmar, Pakistán, Sri Lanka, Territorios Palestinos, Turkmenistán, Uzbekistán, Vietnam y Yemen.

Un capítulo propio, en Asia, está representado por la amenaza del terrorismo, que empuja a muchos cristianos a elegir la vía del exilio hacia Occidente. Es el caso de Irak, donde sólo desde agosto a octubre de 2004, entre diez mil y cuarenta mil cristianos abandonaron el país, y de Palestina, donde el riesgo de extinción de las comunidades católicas de rito oriental es alto.

También preocupante es la situación de Indonesia, donde el terrorismo y extremismo islámico, injertados en conflictos políticos locales e intereses personalistas, representan un obstáculo real para la garantía de la libertad religiosa. A finales de 2005, fuentes internas de la seguridad pública de Yakarta registraron la existencia de al menos tres mil indonesios dispuestos a realizar ataques terroristas y suicidios en todo el archipiélago.

En África las peores oleadas de violencia se han dado en Angola, Costa de Marfil y Sudán; queda sin resolverse el conflicto en Uganda y el avance en algunos países del Islam radical, que lleva consigo fuertes limitaciones a la libertad religiosa.

Extremamente preocupante es la realidad actual en Somalia donde los islamistas radicales están haciéndose con el control de la vida social.

Si, por un lado, algunos estados, como Marruecos y Túnez, introducen principios que favorecen la tolerancia, Argelia ha aprobado una ley que castiga las conversiones del Islam y en Egipto parece radicalizarse el choque entre fundamentalistas islámicos y cristianos coptos.

Difíciles, pero no dramáticas, las situaciones de Eritrea, Etiopía, Kenia, Libia, Malawi, Mauritania, Nigeria y Ruanda.

En América, en cambio, aparte de Cuba, donde permanecen limitaciones políticas a la libertad religiosa, y Venezuela, donde se temen evoluciones contrarias al respeto de los derechos civiles, los problemas para los fieles nacen sobre todo de la acción de los centros que promueven el aborto y de posturas laicistas de algunos partidos políticos en el Gobierno.

Así ha sido en Brasil en cuanto al aborto, en Canadá respecto a los «matrimonios» homosexuales, en algunos estados de Estados Unidos por una concepción distorsionada de la laicidad de las instituciones públicas.

Difícil, a diversos niveles, en algunos Estados, la vida para los grupos religiosos que difunden y promueven los derechos humanos. Es lo que sucede en Colombia, Ecuador, Jamaica y México.

Ni siquiera Europa está del todo ausente de preocupaciones en cuanto al respeto de la libertad religiosa. En el viejo continente los problemas surgen sobre todo a causa de la difusión de una postura laicista y por una actitud de control de la religión que permanece en algunos países que formaban parte de la Unión Soviética.

A este último grupo pertenecen Bielorrusia, Georgia, Macedonia, Moldavia y Rusia, aunque en este último país se entrevén posibilidades de una evolución positiva.

El Informe manifiesta su preocupación por una postura laicista del Estado en Bélgica, Francia y Suecia. Un caso especial es Turquía, donde la voluntad de adherirse a la Unión Europea está impulsando a las autoridades a dar pasos adelante en el respeto de la libertad de religión, pero queda mucho por hacer, también a nivel de sociedad civil, donde se notan signos de penetración del extremismo islámico, como lo demuestra el asesinato del misionero italiano Michele Santoro.

«Ayuda a la Iglesia Necesitada», obra de derecho pontificio, fundada en 1947 por el padre Werenfried van Straaten, monje premostratense holandés, se ha convertido en uno de los pocos observatorios en el mundo sobre la libertad religiosa.

Realiza su informe en el contexto de su misión de servicio la Iglesia para que ésta pueda realizar su misión evangelizadora en las zonas de persecución o de mayor dificultad socioeconómica.