Inglaterra: Los obispos piden a «Amnistía Internacional» fidelidad a su principio fundacional

Para no favorecer el aborto

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LONDRES, viernes, 18 agosto 2006 (ZENIT.org).- Los obispos católicos de Inglaterra y Gales hacen un llamamiento a «Amnistía Internacional» para que mantenga su postura neutral ante el aborto, en vista de la tendencia de la organización a modificar la posición fundacional.



La oficina de relaciones con los medios («Catholic Communications Network», CCN) de la Conferencia episcopal católica de Inglaterra y Gales difundió el 1 de agosto la declaración emitida por el episcopado al respecto.

«Amnistía Internacional» (AI) fue fundada por el abogado católico Peter Benenson en 1961, con sede central en Londres.

El episcopado percibe que AI propone abogar por «un derecho de la mujer a acceder al aborto», explica la nota de CCN.

«La Iglesia católica comparte la preocupación de AI por los más vulnerables --añade--, pero no cree que suprimir los derechos de los no nacidos sea coherente con los valores esenciales» de la organización.

De ahí que el obispo de East Anglia, monseñor Michael Evans, miembro de la organización, haya advertido de que AI se arriesga a perder el apoyo católico en su «trabajo vital» si continúa en este propósito.

«Sería difícil para los católicos y muchos otros seguir siendo miembros de una organización que no incluya al niño no nacido en su campaña para “Proteger al ser humano”», apuntó el obispo Evans, según recoge CCN.

La «Declaración de la Conferencia Episcopal Católica» de Inglaterra y Gales «sobre Amnistía Internacional» --que anexa CCN-- especifica el «enorme valor» que otorgan los prelados, y el apoyo explícito que se ha hecho, al papel que desempeña la organización en las campañas por el respeto y la protección de los derechos humanos de todo hombre, mujer y niño.

«En el corazón del trabajo de AI siempre ha existido una preocupación especial por los más vulnerables. La Iglesia comparte esta preocupación. Es por lo que en muchas partes del mundo la Iglesia católica está en la vanguardia de la lucha por la justicia social y los derechos humanos», expresa la Declaración episcopal.

Por ello «toda campaña integral para “Proteger al ser humano” debe incluir un compromiso sólido para proteger los derechos humanos del niño no nacido, entre los más indefensos de los seres humanos», advierten los prelados.

Y saben que no están solos en la consideración de que el no nacido tiene derechos: «En su preámbulo –recuerdan los obispos--, la Convención de 1989 de la ONU sobre los Derechos del Niño cita la Declaración 1959 de la ONU sobre los Derechos del Niño: “El niño, por razón de su inmadurez física y mental, necesita especial protección y cuidado, incluyendo la apropiada protección legal, antes y después de su nacimiento”».

«Observamos que AI ha realizado un excelente trabajo en la oposición a los abortos forzosos en algunos países», añade el episcopado de Inglaterra y Gales.

Según tienen entendido los obispos, en cualquier caso «AI ahora está proponiendo abandonar su postura neutral sobre el aborto, primero orientándose a abogar por un derecho de la mujer a acceder al aborto en caso de violación, asalto sexual, incesto y riesgo para su vida, y después tendiendo a abogar por un derecho de la mujer a acceder al aborto en general».

Aunque lo anterior parezca «un acto compasivo hacia una mujer que ha sufrido violencia y una profunda experiencia traumática», «suprimir la vida de su seno con otro acto de violencia nunca puede justificarse», alerta el episcopado.

Y además recuerda que existen pruebas de que «la mujer puede sufrir grave estrés emocional después de un aborto».

Subrayando que el apoyo de la supresión de los derechos del no nacido no es coherente con la esencia de AI, los obispos advierten igualmente de que «tal política comprometería, a los ojos de muchos», a la organización como un «defensor de confianza de los derechos humanos».

«Más aún, tal decisión dividiría a sus miembros y minaría el trabajo vital para el que fue fundada y por el que es célebre justamente», añaden.

«El mandato original de AI sigue siendo actualmente vital, como siempre lo ha sido. Si este mandato se va a extender más para cubrir todos los derechos humanos, apremiamos a AI a ser exhaustiva en su campaña para “Proteger al ser humano” para incluir, por lo tanto, al no nacido entre los más débiles y vulnerables, y así permanecer veraz a su visión original», concluyen.