Iniciada la causa de beatificación de una religiosa asesinada con un rito satánico

Sor Maria Laura Mainetti, italiana

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SONDRIO, 4 de noviembre de 2005 (ZENIT.org).- A los cinco años y medio de su asesinato, ha sido abierta la causa de beatificación de sor Maria Laura Mainetti, religiosa asesinada en Chiavenna (Sondrio, Italia) por tres chicas menores de edad, durante un rito satánico.



El obispo de Como, monseñor Alessandro Maggiolini, inició solemnemente el proceso, el pasado 23 de octubre en Chiavenna.

«Tras el tiempo del dolor y del luto, ahora es el momento de la alegría y de la luz», afirmó al día siguiente el arcipreste de Chiavenna San Lorenzo, monseñor Ambrogio Balatti, según informó el diario católico italiano «Avvenire».

Sor Maria Laura fue objeto de una verdadera carnicería, recibiendo 18 cuchilladas, en la noche del 6 al 7 de junio de 2000, tras ser llevada a un oscuro callejón por tres chicas menores de edad, dos de 17 años y una de 16.

«Las tres desgraciadas no podían encontrar excusa mejor para atraer a sor Laura. Una de ellas dijo que esperaba un niño, que había sido rechazada por la familia y por el novio y que no sabía qué hacer ni adónde ir --reveló monseñor Balatti--. Me enfado cuando dicen que sor Laura era una ingenua. Adoptó todas las precauciones, pero las jóvenes también lo hicieron. Supieron montar un plan astuto y diabólico».

«¿Cómo podía sor Laura, cuyo nacimiento costó la vida a su madre, muerta pocos días después de haberla dado a luz a consecuencia del parto, rechazar ayuda a aquella muchachita que decía que era madre? Ciertamente, mentía. Pero son valoraciones que hacemos ahora», añadió.

Sor Laura tenía «una predilección especial por los jóvenes», a quienes «consideraba los verdaderos pobres de hoy: los veía perdidos, sin puntos de referencia, expuestos al riesgo del vacío existencial».

Durante la primera fase de los interrogatorios, las culpables dijeron haber asesinado a la religiosa para «alejar el aburrimiento de una vida siempre igual en la pequeña ciudad», pero enseguida emergió otra verdad igualmente desconcertante: la voluntad de realizar un rito satánico, durante el que sacrificar a un sacerdote --inicialmente la víctima elegida era el propio monseñor Balatti--, o una religiosa, en cuanto expresión de la presencia de Dios.

«En aquel periodo, interesarse en el satanismo y ocultismo se había convertido en una \"moda\" --revela el arcipreste--. Incluso la vestimenta, la música, algunos libros contribuían a la difusión de tal tendencia».

«Muchos jóvenes la siguieron más que nada por el deseo de llamar la atención, desafiar las reglas --añade--. En algunos encontró terreno fértil porque tenían rabia contra Dios, quizá por problemas personales, por disgustos en la familia. Lo que es evidente es que estos jóvenes no es que fueran potencialmente proclives a realizar delitos tan graves».

Durante la ceremonia de apertura de la causa, se leyeron algunos pensamientos escritos por sor Maria Laura: «Te pertenece, Jesús, mi vida», «Señor, toma también lo poco que tengo y la miseria que soy».

Las mismas asesinas han confesado que, en el momento en que moría, sor María Laura encontró fuerzas para rezar por ellas, diciendo: «Señor, perdónalas».

«Estoy seguro --dijo monseñor Maggiolini al comenzar el proceso de beatificación-- que todo esto se reflejará positivamente también sobre las tres chicas: la de sor Laura es una luz que les ayudará a crecer y madurar».

Sor Maria Laura, cuyo nombre de pila era Teresina, había nacido en Colico, Lecco, Italia, el 20 de agosto de 1939 y en el momento de la muerte era superiora de la Comunidad de las Hijas de la Cruz, en el Instituto María Inmaculada de Chiavenna.

En su memoria, se ha constituido una Fundación y una serie de servicios socio-caritativos y de ayuda a la vida. Varios centros confesionales en Italia y África han tomado ya el nombre de la religiosa.