Interculturalidad, responsabilidad social y diálogo

Las tres recomendaciones del papa a empresarios, polí­ticos y académicos

Lima, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1615 hits

Durante el Encuentro de este sábado con la clase dirigente de Brasil en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, el papa Francisco le habló a los responsables políticos y diplomáticos, culturales y religiosos, académicos y empresariales del país. Se disculpó por no hablar en portugués, pero prefirió hacerlo en español, para así "expresar mejor lo que llevo en el corazón", les manifestó.

Y vaya que lo hizo. Compartió con ellos lo que debería tener en cuenta quien tiene responsabilidad en una nación, esto es: la originalidad de una tradición cultural; segundo, la responsabilidad solidaria para construir el futuro y, tercero, el diálogo constructivo para afrontar el presente.

Valorar la cultura

Ante un auditorio abarrotado de invitados, les recordó que en primer lugar, "es importante valorar la originalidad dinámica que caracteriza a la cultura brasileña, con su extraordinaria capacidad para integrar elementos diversos", donde se deben tener en cuenta "el común sentir de un pueblo, las bases de su pensamiento y de su creatividad, los principios básicos de su vida, los criterios de juicio sobre las prioridades y las normas de actuación", que favorecen al perfil de una visión integral de la persona humana.

A esto, añadió, ha contribuido mucho el aporte del evangelio traído por la Iglesia católica, como es la fe en Dios encarnado y la fraternidad con el prójimo. Estos elementos pueden contribuir, en el pensamiento del papa, a "fecundar un proceso cultural fiel a la identidad brasileña y constructor de un futuro mejor para todos".

Este aspecto --continuó, "hace crecer la humanización integral y la cultura del encuentro y de la relación", o que se traduce en la manera cristiana de promover el bien común y la alegría de vivir. Es aquí donde Francisco ubica "la convergencia de la fe y la razón, la dimensión religiosa con los diferentes aspectos de la cultura humana: el arte, la ciencia, el trabajo, la literatura". Es por ello que el cristianismo "combina la trascendencia y la encarnación; revitaliza siempre el pensamiento y la vida ante la frustración y el desencanto que invaden el corazón y se propagan por las calles", añadió.

Todos responsables

Otros punto al que se refirió el santo padre fue la responsabilidad social en las empresas y demás organismos de la sociedad. Según explicó, esto se alcanza a través de "una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza".

Invitó por ello a quienes desempeñan un papel de guía en la sociedad actual, "a ir siempre más allá, a emplear todas las energías y capacidades en favor de las personas para las que se trabaja (..) y creando las condiciones para descubrir nuevos caminos, (..) manteniendo viva la esperanza".

Dejó claro que toda dirigencia "sabe elegir la más justa de las opciones después de haberlas considerado, a partir de la propia responsabilidad y el interés por el bien común". Lo llamó por ello "un desafío histórico sin precedentes" para la ética, porque además de la racionalidad científica y técnica, "en la situación actual se impone la vinculación moral con una responsabilidad social, y profundamente solidaria".

Gente de diálogo

El tercer punto que abordó Francisco fue lo referido al "diálogo constructivo". Advirtió que cuando se vive entre "la indiferencia egoísta y la protesta violenta", debe hallarse la mejor opción: el diálogo. Recordó que un país crece "cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, universitaria, juvenil, la cultura artística y tecnológica, la cultura económica, de la familia y de los medios de comunicación".

Porque solo se puede imaginar un futuro para la sociedad --enseñó, "con la contribución de energías morales en una democracia que no sea inmune de quedarse cerrada en la pura lógica de la representación de los intereses establecidos".

Puso en evidencia también que para alcanzar estas metas es fundamental la contribución de las grandes tradiciones religiosas, las cuales "desempeñan un papel fecundo de fermento en la vida social y de animación de la democracia"

Reconoció que laicidad del Estado, al no asumir como propia ninguna posición confesional, "respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad, favoreciendo sus expresiones concretas".

Salir al encuentro del otro

Ante esta evidencia hizo un lamado a promover una "cultura del encuentro", mediante la cual una persona, una familia, una sociedad, crece. Invitó a creer que el otro siempre tiene "algo que darme cuando sabemos acercarnos a él con actitud abierta y disponible, sin prejuicios".

"Hoy, o se apuesta por la cultura del encuentro, o todos pierden" concluyó el papa, alentando a todos "en su compromiso por el bien común, que requiere por parte de todos sabiduría, prudencia y generosidad.

El acto terminó con el saludo personal del papa a los representanes de los sectores que allí presentes para escucharlo, entre los cuales estuvo un grupo de pobladores indígenas, con quienes dialogó sin prisas, y con los cuales se tomó una foto con el penacho de plumas entregado por uno de los dirigentes.

El discurso completo del santo padre puede leerse aquí