Internet, una oportunidad única para la evangelización

Monseñor Foley aclara que no es válida la confesión «on-line»

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VIENA, 7 junio 2001 (ZENIT.org).- «¿Qué es lo que puede ofrecer la Iglesia en Internet?». Esta es la pregunta a la que respondió el «ministro» de Comunicaciones Sociales de Juan Pablo II en una conferencia pronunciada ante periodistas y comunicadores en Viena.



La nueva red del Evangelio
La respuesta del arzobispo estadounidense John P. Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, podría parecer obvia pero supone todo un programa para la Iglesia en estos inicios de milenio: «Internet ofrece a la Iglesia la oportunidad de hacer llegar a toda persona en el mundo con acceso a Internet el mensaje salvador de Jesucristo».

Para mostrar las inmensas posibilidades de la red, puso el ejemplo de «sociedades en las que no se permite la presencia de sacerdotes, religiosas, religiosos no ordenados o incluso misioneros laicos». En estos lugares, «Internet puede llevar a la gente a una búsqueda espiritual o incluso puede ser una oportunidad para simples curiosos de formación e inspiración a la que de otro modo no tendrían acceso».

Además, añadió monseñor Foley, Internet ofrece posibilidades a la Iglesia que todavía debe desarrollar: «una oportunidad de diálogo, de respuesta a preguntas, de educación interactiva, o incluso de consulta pastoral».

No hay confesión «on line»
Ahora bien, aclaró, Internet «no puede ofrecer a oportunidad para una confesión "on line", algo que siempre debe realizarse en el contexto sacramental del encuentro personal».

Ciertamente, reconoció, Internet ofrece muchas tentaciones (invasión de la vida privada, violación de derechos de autor, distribución de pornografía, exposición a predadores sexuales y a ladrones, adicción…). Sin embargo, consideró, «ofrece más oportunidades para hacer el bien que tentaciones para caer en el mal»

Por este motivo, el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales está redactando dos documentos. El primero estará dirigido a todas las personas de buena voluntad, cuyo título debería ser «Ética in Internet», y continua la serie de reflexiones comenzada ya con los documentos «Ética en la publicidad» (1997) y «Ética en las Comunicaciones Sociales» (2000).

El segundo documento, añadió el prelado, «estará consagrado a un uso eficaz de Internet por parte de la misma Iglesia, como maravilloso instrumento para la evangelización y el servicio pastoral».

En este sentido, el arzobispo Foley puso como ejemplo pionero del uso que puede hacer la Iglesia de los nuevos medios tecnológicos la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), lanzada hace más de doce años por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales y por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), cuando Internet no era más que un medio de uno pocos privilegiados.

Esta red ha servido para compartir información «desde y con Roma entre las conferencias episcopales y diócesis de América Latina»; desarrollar programas informáticos para diócesis y parroquias; ofrecer servicios informativos a la Iglesia (la agencia de noticias Zenit nació precisamente en este contexto); y formando una generación de sacerdotes, religiosos y laicos «con una visión de la Iglesia que es al mismo tiempo contemporánea y católica, en los dos sentidos del término».