Inusitada protesta de católicos chinos contra obispos patrióticos

Abandonan una ceremonia de ordenación de sacerdotes

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PEKIN, 10 agosto (ZENIT.org-FIDES).- Católicos chinos han criticado de manera llamativa la decisión del obispo patriótico de Pekín, monseñor Miguel Fu Tieshan, quien el pasado 6 de agosto ordenó a cuatro sacerdotes (tres de la capital china y uno de Nanjing).



La liturgia fue concelebrada por monseñor Fu y por el obispo de Nanjing, monseñor Liu Yuanren, presidente de la Conferencia Episcopal China (no reconocida por la Santa Sede) y por otros tres sacerdotes. Sin embargo, otros catorce sacerdotes, a pesar de que habían sido invitados a concelebrar, no quisieron participar en la ceremonia de ordenación sacerdotal.

Nada más entrar la procesión con los candidatos al sacerdocio y con monseñor Fu Tieshan, una parte de los fieles abandonó la iglesia. Pero los gestos de crítica por parte del clero y fieles no terminaron aquí: los mismos candidatos al sacerdocio pidieron que la ordenación no tuviera lugar en Natang, catedral «oficial» de Pekín (sede de Fu Tieshan), sino en Beitang (catedral católica antes de la llegada del comunismo).

Según informan fuentes de la agencia «Fides», «sacerdotes y fieles de la Iglesia católica de Pekín están demostrando cada vez más claramente su malestar ante el obispo patriótico Miguel Fu Tieshan, que, según ellos, se encuentra en una posición muy poco clara de comunión con la Santa Sede».

Monseñor Fu había participado en la ordenación ilegal de cinco obispos el pasado 6 de enero. El 24 de junio, el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, con motivo de otra ordenación episcopal ilegal, había recordado en un comunicado oficial que «una ordenación episcopal conferida sin el mandato apostólico representa una herida dolorosa a la comunión eclesial y una grave violación de la disciplina canónica».

Otra muestra del malestar de los fieles fue la escasa participación en la celebración de ordenación: no había más que setecientas personas. En general, la misa dominical de las 8 de la mañana en la catedral de Beitan reúne a más de 1.500 personas. El día anterior, los fieles habían distribuido un volante en el que se reproducía la declaración del portavoz de la Santa Sede contra las ordenaciones episcopales ilegales.

Según fuentes de «Fides» en la capital china, el presidente Jiang Zemin habría nombrado a monseñor Fu Tieshan, jefe de la delegación de los representantes de las Religiones Chinas al Encuentro Mundial sobre la Paz que tendrá lugar a finales de agosto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Los organizadores de ese encuentro no han querido invitar al Dalai Lama para no provocar la reacción negativa del régimen chino.

Actualmente en China existen unos 11 millones de católicos. Algo más de la mitad pertenecen a la Iglesia clandestina católica fiel a Roma. La Organización patriótica católica es una especie de Iglesia controlada por el gobierno comunista, que no acepta la comunión con el Papa por considerarla una injerencia extranjera.