Irak, Egipto y los rehenes en el Sinaí, en el pensamiento del Papa

Tras el Ángelus, Benedicto XVI invita a rezar por las situaciones de violencia en Adviento

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 5 de diciembre de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI invitó a rezar en este tiempo de Adviento “por todas las situaciones de violencia, de intolerancia y de sufrimiento que hay en el mundo, para que la venida de Jesús traiga consuelo, reconciliación y paz”.

Lo hizo este domingo tras rezar el Ángelus desde la ventana de su estudio del Palacio Apostólico Vaticano, ante miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro.

Al realizar esta invitación, explicó que piensa “en las muchas situaciones difíciles, como los continuos atentados que se verifican en Irak contra cristianos y musulmanes, los combates en Egipto en los que ha habido muertos y heridos, en las víctimas de traficantes y de criminales, como el drama de los rehenes de Eritrea y de otras nacionalidades, en el desierto del Sinaí”.

El Papa afirmó que “el respeto a los derechos de todos es el requisito para la convivencia cívica”.

Y deseó “que nuestra oración al Señor y nuestra solidaridad puedan llevar esperanza a los que se encuentran en el sufrimiento”.

También recordó que en este tiempo de Adviento “estamos llamados a alimentar nuestra espera del Señor y a acogerlo en medio de nosotros”.

En su alocución antes del rezo de la oración mariana, el Pontífice destacó que en estas semanas “estamos llamados a escuchar la voz de Dios, que resuena en el desierto del mundo a través de las Sagradas Escrituras, especialmente cuando se predican con la fuerza del Espíritu Santo”.

Y destacó que “la fe, de hecho, se fortalece cuanto más se deja iluminar por la Palabra divina”.

Indicó que “el modelo de la escucha es la Virgen María” y citó la reciente Exhortación postsinodal Verbum Domini, que explica que “todo cristiano que cree, concibe en cierto sentido y engendra al Verbo de Dios en sí mismo”.

También citó al teólogo Romano Guardini, subrayando que “nuestra salvación se basa en una venida”.

Y se refirió a la figura de san Juan Bautista, presentada en el Evangelio de hoy, como a “una estrella que precede a la salida del Sol, de Cristo”.