Irán: Dos nuevas ejecuciones por lapidación

Denuncia el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán en Bagdad

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ROMA, 9 octubre 2002 (ZENIT.org).- Un hombre y una mujer iraníes habrían sido lapidados en la localidad de Naqadeh, en la región noroccidental de Irán, tras haber estado 15 años en la cárcel, probablemente por adulterio.



La noticia fue difundida en Bagdad por el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán (CNRI), el mayor grupo de oposición política y armada al régimen de Teherán.

En el comunicado, se afirma que la ejecución del hombre, Seyyed Younes Assadi, y de la mujer, Goli Nik-Khou, tuvo lugar el pasado 25 de septiembre.

Es difícil saber cuántas han sido las lapidaciones en el régimen de los mulás. La AIWUSA, asociación de mujeres iraníes en EEUU, indicaba, citando fuentes del CNRI, que el 24 de abril pasado la prensa oficial iraní informaba de la lapidación de una mujer de nombre
Ferdows B. Este es el caso número 21 de lapidación, anunció en aquella fecha el régimen iraní. De los lapidados, 14 eran mujeres.

Entre las víctimas, se encontraba una mujer de 35 años lapidada tras ocho años de cárcel, acusada de haber interpretado «película obscenas». Fue ejecutada en mayo pasado.

Otra mujer, condenada a muerte por adulterio y asesinato por un tribunal iraní, fue lapidada en la prisión de Evin de Teherán, informó la agencia oficial de noticias de Irán, IRNA. Según la agencia, una fuente «fiable», a la que no identifica, informó de que Maryam Ayubi fue ejecutada por lapidación, de acuerdo con la ley islámica o «sharia», tras haber sido condenada a muerte junto con su amante, cuya suerte no precisaba.

Las lapidaciones son poco comunes en Irán, donde, por lo general, se utiliza la horca para ejecutar a los condenados a muerte. Según explica IRNA, en Irán los hombres condenados a muerte por lapidación son enterrados hasta el cuello y las mujeres hasta los codos antes de empezar a arrojarles piedras y, si consiguen liberarse antes de morir, son absueltos.

Un informe de la sección española de Amnistía Internacional indica que, hasta junio de 2002, se impusieron en Irán al menos 49 penas de flagelación, en muchos casos por «baile depravado», y 10 de amputación, en varios casos por robo.

En 2001 se aplicaron penas de flagelación al menos a 285 personas. No obstante, es posible que las cifras reales fueran mucho más altas.

Durante 2000 se ejecutó a 75 personas, aunque se teme que la cifra haya sido superior.

En 2001 se ejecutó a 139 personas, entre ellas un menor de edad; al menos dos de ellas fueron lapidadas y otra, decapitada.

En 2002, hasta junio, al menos las dos mujeres antes mencionadas habían sido sentenciadas a morir por lapidación. Si es cierta la noticia difundida por el CNRI, serían ya al menos tres mujeres y un hombre.

El Código Penal de Irán prescribe la muerte por lapidación para los delitos «Hodoud» (aquellos para los que la pena está establecida y no se deja a la discreción del tribunal) como el adulterio y la prostitución.

El Código es muy específico respecto del tipo de piedras que hay que utilizar: «las piedras no deben ser ni tan grandes como para que la persona muera de una o dos pedradas ni tampoco tan pequeñas como para que no puedan ser consideradas piedras».