Iraq: jornada de oración en respuesta a los homicidios de cristianos

Organizada por monseñor Louis Sako, arzobispo de Kirkuk

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KIRKUK, lunes 1 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Frente a la ola de violencia anticristiana que está asolando Iraq provocando numerosas víctimas, monseñor Louis Sako, arzobispo de Kirkuk, ha organizado para hoy lunes una jornada de oración y ayuno.

La iniciativa del prelado católico caldeo responde al asesinato de al menos ocho cristianos en Mosul en las últimas dos semanas, una serie de crímenes que ha llevado a un nuevo éxodo de fieles desde la ciudad hasta el norte de Iraq.

"Tomar como objetivo a cristianos inocentes, sobre todo en estos días en Mosul, de modo bárbaro, en coincidencia con las elecciones, es un acto vergonzoso”, afirmó el arzobispo en la homilía que pronunció ayer domingo en la catedral de Kirkuk, según informa la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).

"Afecta al designio de Dios que nos ha creado distintos, viola los derechos humanos, socava la solidaridad nacional e insulta a los valores religiosos”, denunció.

El prelado afirmó que quería organizar la jornada de oración y ayuno porque “borrar al cristianismo de la región, o forzar a los fieles a seguir la bandera del Islam, sólo conducirá a volver más radical al país”.

"Por esto hemos decidido ayunar y rezar, para protestar contra estos actos atroces y en solidaridad con nuestros hermanos, confiados en que la justicia de Dios es inevitable”.

La Iglesia, explicó el arzobispo a AIN, ha cubierto los muros del arzobispado y de la catedral de Kirkuk con pósters con inscripciones en árabe y en inglés que condenan los homicidios.

Aunque no es explícito el motivo de los atentados, según muchos estos acontecimientos están relacionados con las elecciones parlamentarias previstas para el próximo domingo 7 de marzo.

También según monseñor Sako, los acontecimientos de Mosul son el resultado de “tensión y lucha entre fuerzas políticas”.

Sin unidad nacional, observó, no habrá estabilidad en Iraq. Por esta razón, ha pedido armonía entre los diversos partidos políticos del país, pero reconoció que esto “no sucederá automáticamente", pidiendo solidaridad y diálogo.

Quedarse en Iraq

Monseñor Sako reconoció que “por desgracia el país está yendo hacia una mayor intolerancia étnica, hacia una división religiosa y sectaria".

Muchos cristianos han dejado Iraq para dirigirse a países vecinos, como Siria y Turquía, subrayó, exhortando a los fieles a permanecer en el país para ayudar a reconstruirlo.

“Nuestra actitud y nuestra voluntad es la de construir nuestro futuro junto a nuestros hermanos musulmanes: árabes, turcos y turcomanos”.

En este contexto, animó a los cristianos a no ceder ante las presiones y a no caer en la oscuridad y el aislamiento, y ha pedido al Gobierno central, a las comunidades locales y a los partidos en Mosul que “defiendan a los ciudadanos, sobre todo los cristianos, que han sido una vez más objetivo de los ataques”.

La jornada de oración y de ayuno terminó con una oración vespertina y con una rueda de prensa.

El último homicidio en Mosul tuvo lugar el 23 de febrero, cuando un hombre armado entró en la casa de una familia cristiana matando al padre y a dos hijos, ante la mujer y otra hija.

En sus saludos después del Ángelus de ayer domingo, Benedicto XVI recordó la difícil situación que está viviendo Iraq, afirmando haber sabido “con profunda tristeza las trágicas noticias de los recientes asesinatos de algunos cristianos en la ciudad de Mosul” y de haber seguido “con viva preocupación otros episodios de violencia, perpetrados en la martirizada tierra iraquí contra personas inermes de diversa pertenencia religiosa”.

“Estoy afectuosamente cercano a las comunidades cristianas de todo el país. ¡No os canséis de ser fermento de bien para la patria a la que, desde hace siglos, pertenecéis de pleno derecho!”, exclamó.

El Papa hizo un llamamiento “a las autoridades civiles, para que hagan todos los esfuerzos para volver a dar seguridad a la población y, en particular, a las minorías religiosas más vulnerables”.

De la misma forma, exhortó a “la comunidad internacional a prodigarse para dar a los iraquíes un futuro de reconciliación y de justicia”.