Irlanda ya no es un “bastión del catolicismo”

El arzobispo de Dublín comenta unas preocupantes estadísticas

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DUBLÍN, martes 7 de junio de 2011 (ZENIT.org).- El arzobispo de Dublín, monseñor Diarmuid Martin, espera que el Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará el año que viene en su ciudad pueda alentar a la Iglesia en Irlanda en su búsqueda de renovación.

Lo confesó el jueves pasado al dirigirse a los delegados internacionales reunidos en Irlanda para preparar el acontecimiento de 2012.

“La Iglesia de Irlanda se enfrenta a un desafiante camino de renovación”, les dijo. “La renovación de la Iglesia en Irlanda es una responsabilidad, por encima de todo, de toda la Iglesia de Irlanda”.

“La presencia de peregrinos de todo el mundo en el Congreso Eucarístico constituiría sin embargo un gran aliento para nosotros en nuestros esfuerzos de renovación”, continuó.

“Nuestra esperanza es que los cristianos de todo el mundo vengan a Dublín como muestra de solidaridad y apoyo a la Iglesia en Irlanda y se unan a nosotros en oración por la renovación”.

El prelado ilustró a continuación algunos elementos de la “difícil situación en la que se encuentra la Iglesia en Irlanda” y se refirió a la “revolución de su cultura religiosa”.

“Algunos fuera de Irlanda todavía creen que Irlanda es un bastión del catolicismo tradicional”, dijo el arzobispo Martin.

“Estos se sorprenden al descubrir que hay parroquias en Dublín donde la presencia en la misa dominical asciende al 5% de la población católica y, en algunos casos, no llega al 2%. Algún domingo especial, un 18% de la población católica de la archidiócesis de Dublín asiste a misa”.

También reconoció que la asistencia a misa en Dublín es “considerablemente inferior a la de cualquier otra parte de Irlanda”.

E informó que por segunda vez desde que se convirtió en arzobispo (en 2004), este año no habrá ordenaciones sacerdotales “y los próximos años indican sólo un pequeño goteo de nuevas vocaciones”.

Transmisión de la fe

El arzobispo Martin reflexionó sobre los cambios en la economía de Irlanda y sus consecuencias culturales.

Y señaló una “creciente fisura entre la Iglesia y los jóvenes” como su mayor preocupación.

“Desde una edad relativamente temprana [los jóvenes] se distancian de cualquier contacto regular con la Iglesia y especialmente con la misa dominical”, dijo.

“Ahora es verdad que la asistencia a la misa dominical no es la única estadística que indica una afiliación a la Iglesia y a la misión de Jesucristo -dijo-. Pero difícilmente es posible seguir siendo verdaderamente cristiano si no se tiene contacto durante años con la Eucaristía”.

“Por eso el Congreso Eucarístico puede ofrecer una importante contribución en el camino de renovación”, declaró.

El prelado opinó que la Iglesia en Irlanda “está intentando enfrentar los desafíos de hoy con las estructuras pastorales que sirvieron bien ayer”.

“Algunas de nuestras estructuras y estrategias pastorales ya no cumplen sus objetivos”, reconoció.

“Éstas dan por sentado que el país está conducido por una cultura de masas católica mientras que esto ya no puede darse por sentado”, explicó.

“Lo que ha pasado y está pasando en Irlanda es doloroso”, continuó. “No estoy hablando sólo de los horrores de los abusos sexuales; estoy hablando de nuestro fracaso en la transmisión de la fe a la generación que viene”.

El arzobispo Martin destacó que a pesar de esos hechos, él continúa siendo optimista. “El proceso de renovación podrá ser lento pero hay signos de esperanza”, dijo.

“Tenemos que recordar que la esperanza que tanta gente desea en sus vidas no es creación nuestra ni suya”, afirmó, “se debe a la presencia de la gracia de Dios en sus vidas”.

“Los cristianos viven con esperanza en las mismas realidades que hacen a otros caer en la desesperanza”, explicó.

Y concluyó: “Es sólo la presencia de la gracia de Dios la que nos da la valentía de esperar incluso en nuestra aparente impotencia”.