Italia rememora los Pactos de Letrán: concierto en honor del papa y del presidente de la República

Napolitano: entre Iglesia y Estado gran cooperación por el bien común, respetando las propias esferas

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1061 hits

Un concierto en honor de Benedicto XVI y del presidente Giorgio Napolitano fue ofrecido ayer en el Vaticano por la embajada de Italia ante la Santa Sede, con motivo de los 84 años de la firma de los Pactos de Letrán.

Los Pactos de Letrán o Pactos lateranenses del 11 de febrero de 1929 sellan el mutuo reconocimiento entre el entonces Reino de Italia y la Santa Sede. Los Estados Pontificios, pertenecientes al papado habían sido absorbidos por la reunificación italiana, y el papa había quedado encerrado en el Vaticano. En los Pactos de Letrán se restauró la soberanía de la Ciudad del Vaticano y alguno de sus edificios en Roma.

Antes del concierto el papa recibió durante unos veinte minutos en audiencia al presidente de Italia, coloquio definido por la sala de prensa como “particularmente intenso”, el cual se ha realizado en el último año de los siete del mandado presidencial, y que fue caracterizado “por la gran estima recíproca y de los siempre cordiales encuentros entre los dos ilustres interlocutores”. Durante el coloquio el santo padre “ha manifestado su atención y participación por las importantes citas que esperan próximamente al pueblo italiano”, refiriéndose a los comicios del 24 y 25 de este mes. Ambos expresaron también preocupación por la paz en las regiones como Medio Oriente yÁfrica”.

Giorgio Napolitano asumió la presidencia en 2005 y es el primer jefe de estado de Italia que fue miembro del Partido Comunista Italiano.

El presidente de Italia recordando la inminente conclusión de su mandato, destacó el valor histórico de los Pactos de Letrán, que “nos consienten de medir el largo camino --también en los últimos años y ante el convergente empeño- hacia una serena y confiada cooperación entre Estado e Iglesia al servicio del bien común, en el pleno respeto y distinción entre la esfera política y la esfera religiosa”.

Y recordando los diversos encuentros tenidos durante sus siete años como presidente añadió: “El diálogo que hemos tener me ha enriquecido mucho, sobre Italia, Europa, la paz y la misma política entendida como dimensión esencial del actuar humano, en las raíces ideales y morales del empeño político”.

“Seguiremos santidad --concluyó Napolitano- como italianos y en cualquier parte a prestar atención a sus mensajes, y como motivo de reflexión y de confianza”. Sobre el concierto, refiriéndose a las palabras finales de la obra verdiana “Subida hacia Dios” el papa dijo: “Aquí está diseñado el drama de la existencia humana marcada por un trágico destino y por la nostalgia de Dios, de su misericordia y de su amor, que ofrecen luz, sentido y esperanza aun en la oscuridad. La fe nos da esta perspectiva que no es ilusoria, sino real”. “La búsqueda de sentido --concluyó el santo padre- que abra a una esperanza sólida para el futuro forma parte del camino de la humanidad”.