Jóvenes piden al Consejo de Europa defender la vida y las raíces cristianas

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ESTRASBURGO, jueves, 22 octubre 2008 (ZENIT.org).- Trescientos ganadores del concurso europeo 2007-2008 --organizado por el italiano Movimiento por la Vida (MpV), en colaboración con el Foro de las familias- sobre el tema “Europa y derechos humanos. Nosotros jóvenes protagonistas”, se reunieron este miércoles en el hemiciclo del Consejo de Europa, para debatir y votar un documento que se enviará a todos los parlamentarios europeos y a todas las escuelas italianas.

Los reunidos debatieron y votaron enmiendas a un documento que, en nombre de la grandeza cultural y civil de Europa, rechaza el aborto, la destrucción de embriones, la eutanasia, y pide el reconocimiento de las raíces cristianas para defender la libertad religiosa e impedir la persecución de los creyentes.

El documento final subraya que “cada vida es digna de existir y tiene siempre el máximo valor y “tiene derecho a ella a cada viviente de la especie humana, cualquiera que sea su edad, su salud, riqueza, condición social, nacionalidad”.

En el documento, se subraya la importancia del respeto y de la promoción de los derechos humanos y se denuncia la contradicción de una Europa que, aún habiendo ideado y promovido los derechos humanos, permite “el aborto amplio, el uso destructivo de embriones humanos con fines experimentales, la eutanasia admitida en algunos países”.

Los jóvenes piden, por tanto, “el reconocimiento del derecho a la vida desde la concepción a la muerte natural”, como consecuencia racional de la doctrina de los derechos humanos.

Tras dar las gracias a Europa por la promoción de la paz y de la democracia en todo el mundo, el documento subraya la necesidad de pedir a la ONU una moratoria universal en la ejecución de las condenas a muerte.

En este sentido, los jóvenes denunciaron el aborto como condena a muerte de los niños y niñas concebidos y aún no nacidos, y rechazado la ideología que querría incluso contemplar “el aborto como derecho humano fundamental”.

Sobre el enorme desarrollo científico, los jóvenes proponen incentivar la investigación con becas y puestos de trabajo, pero definen contradictoria y contraria a los derechos humanos la opción europea de destinar fondos comunitarios a la destrucción de embriones humanos de los que obtener células madre.

También porque –dice el documento- “se pueden obtener resultados terapéuticos más rápidos y eficaces utilizando células de tejidos adultos”.

En el documento, se pide además el apoyo al genio femenino y políticas de ayuda y asistencia especial para madre y niños.

Respecto a la familia y el matrimonio, el documento aprobado pide medidas de carácter cultural, económico y social para consolidad, sostener y promover el lazo familiar y natural entre hombre y mujer.

Concluyendo, el documento defiende la libertad religiosa y pide a la Unión Europea que haga sentir su voz de manera más fuerte en defender “la libertad de todas las religiones” y en especial preservar las propias raíces, la cultura y la civilización cristiana.

Por Antonio Gaspari, traducido del italiano por Nieves San Martín