Jóvenes puertorriqueños aspirantes al sacerdocio estudiarán en Pamplona

Monseñor Fernández Torres: ''Es una aventura hermosa y un gran reto''

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ARECIBO, domingo 20 octubre 2012 (ZENIT.org).- El obispo de Arecibo, monseñor Daniel Fernández Torres, llegó a Puerto Rico tras pasar varios días en Pamplona con motivo de la bendición oficial del Seminario de la Diócesis de Arecibo en España.

En el lugar --informa a ZENIT el Obispado de Arecibo- se hospedan los jóvenes boricuas que aspiran a convertirse en sacerdotes de la diócesis de Arecibo, mientras cursan sus estudios en la Universidad de Navarra. En la casa que tiene como nombre “San José” también reside el rector del Seminario, padre Eduardo Torres, y los sacerdotes puertorriqueños padre Ramón Olivencia y padre Jorge Yamil Morales, quienes sirven como vicerrector y director espiritual, respectivamente. Ambos --Olivencia y Morales- están estudiando una licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra.

Durante la bendición oficial del edificio, monseñor Fernández Torres destacó la función del sacerdote, como “esposo de la Iglesia y custodio de la Eucaristía”. “Vivimos hoy un acontecimiento histórico”, exclamó el obispo.

“La apertura de este Seminario Mayor de la diócesis de Arecibo en Pamplona debemos verla como una intervención divina que ha sido acogida en la fe y que, por lo tanto, se convierte en parte de la historia de salvación que ha ido realizándose en nuestra amada diócesis desde su fundación hacen ya 52 años. ¡Hoy, llenos de alegría, damos gracias a Dios por este regalo! ¡Es el Señor quien merece todo honor y toda gloria!”, prosiguió.

Sobre el llamado al sacerdocio ministerial que sienten los boricuas allí hospedados, concluyó: “Es una aventura hermosa a la que somos llamados, y al mismo tiempo, es un gran reto de nuestra parte. Sabemos que somos vasijas de barro y que no somos dignos de recibir tal misión. Sin embargo, Dios, como a José nos ha elegido, nos ha llamado. En los diversos momentos de la vida de José el ángel del Señor le mostraba la voluntad de Dios. En nuestra vida Dios también nos habla, nos guía, nos ilumina. El Seminario es, sin dudas, un lugar privilegiado para esa acción de Dios. Solo hay que ser dóciles y procurar conformar nuestra voluntad con la de Él. Eso le pedimos al Señor en esta Eucaristía, por intercesión de San José, patrón de este Seminario”.