Jóvenes y tiempo libre: una JMJ frente a las sectas y la magia

La importancia de que los jóvenes se sientan unidos a otros jóvenes

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Por Vicente Jara

MADRID, miércoles 27 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Publicamos esta nueva aportación de la columna sobre jóvenes y nuevas religiosidades, dirigida por Luis Santamaría del Río, sacerdote experto en nuevas religiosidades y miembro fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

El autor esVicente Jara Vera, dominico seglar, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

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Si hablamos de juventud y de sectas, pensamiento mágico, Nueva Era, etc., hemos de profundizar en las actividades que realizan los jóvenes. A veces a los adultos se nos olvida que los jóvenes no usan del tiempo libre o de ocio como nosotros.

En general en todas las encuestas y en todos los países (nos referimos siempre al primer mundo), los jóvenes tienen como primera actividad (1) el salir con los amigos, siendo la segunda (2) el escuchar música. A partir de este dato se producen las variaciones, pues los varones apuntan en tercer lugar (3) el deporte, que suele ser también grupal preferentemente. La siguiente actividad más demandada por los jóvenes (4) está en el consumo de TV, Internet y juegos virtuales (consola u ordenador). Los últimos puestos quedan para la lectura (5) y el no hacer nada (6) (que no es una actividad baladí e inútil, pues en el joven, y por su peculiar desarrollo que está viviendo, el tiempo que dedica a sí mismo, ya sea al descanso, como al pensar sobre sí, es de importancia capital para entenderse él mismo y el proceso adolescente y de madurez que está viviendo). Y estos datos se mantienen en todos los países europeos y del continente americano, así como en el Asia desarrollada, con variaciones propias según particularidades propias, pero que nos sirve de estimación.

Ahondando en lo dicho, las encuestas muestran también que la dedicación a la lectura (libros, revistas, periódicos) es la que más ha sufrido el retroceso debido a la incorporación reciente de Internet, el teléfono móvil, la mensajería instantánea, los chats o los iPods y similares, pues la TV ya era un elemento presente en los ámbitos familiares desde hacía varias décadas. El desplazamiento se ha movido en estas franjas, perdiendo en aquella –lectura (5) – para ganar en estas –Internet y telefonía (4)–, lo cual es normal, porque estas actividades potencian las áreas más demandadas por los jóvenes, que es hablar, relacionarse, escribirse, chatear, o sea, estar con los amigos (1), y escuchar música (2).

Por otro lado, en el uso de Internet, los estudios realizados nos muestran que su uso se dirige hacia la búsqueda de información para realizar trabajos de sus estudios (que descartamos en este artículo por referirnos al tiempo libre), y al uso del email, el chat, y todas las redes sociales, preferentemente. Los juegos en red están pasando desde el ordenador a las consolas. También se usa masivamente el ordenador para ver películas y descargarse y oír música. Además está presente el uso de Internet para buscar información sobre temas de sexualidad; o los temas deportivos entre los varones, y las consultas en las chicas hacia las páginas de sociedad, apoyo emocional, belleza o dietética.

En definitiva, la juventud se muestra como juventud y sus prioridades son claras. Están aprendiendo a ser adultos e intentan responder a todos los cambios que están sufriendo del modo que mejor creen.

Las sectas, el pensamiento mágico, el esoterismo y la Nueva Era atacan a los jóvenes sobre todo en los aspectos emotivos y de grupo, y muchísimo menos en los aspectos intelectuales y de ideales, aunque también se dan estos casos, pero mayoritariamente la potencial debilidad del joven medio está en lo grupal. El grupo y la socialización, el sentirse querido y aceptado es fundamental para el joven, que está cambiando rápidamente y está adaptándose a su nueva vida de adulto. Si el joven no logra encontrar lo que demanda de manera natural, será fácilmente asaltado con la oferta de grupos sectarios que le ofrecerán un grupo de falsos amigos (que le engañarán desde los dictados del líder sectario) a los que agarrarse, o bien acudirá a refugiarse en el pensamiento mágico de la Nueva Era soñando ser un caballero o una princesa que la vida y el entorno le niegan de continuo, llegando quizás a enredarse en un vamos-a-probar algún recurso a la magia para que la suerte cambia a su favor.

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es un encuentro de jóvenes con jóvenes, y eso es importante para ellos. Es bueno que los jóvenes se encuentren, que conozcan a otros jóvenes, con los que después seguirán manteniendo contacto  por Internet, chateando, escribiendo y compartiendo en las redes sociales... Es bueno que haya ambiente lúdico, festivo y musical, pues esto es de importancia absoluta para el joven. Música para jóvenes, festivales para jóvenes. Además ha de darse respuesta a lo que los jóvenes demandan, buscan, se preguntan, ansían, y hablarles sin tapujos, directamente, sin florituras, como hablan ellos, que lo entiendan.

Y por último, y modelando todo lo dicho en el anterior párrafo del que se nutre, sobre todo la JMJ es encuentro con Cristo, con Dios, con la Respuesta, pues Cristo es la Verdad, y en Él está todo consuelo, Él es quien nos entiende y comprende, quien comprende a los jóvenes; Dios se hizo hombre, y también fue un joven de Nazaret, sabe lo que es ser un joven. Y Dios quiere al joven como es, con locura, como nadie les ha amado ni nadie les amará jamás, tal y como es, sin mirar si se acerca más o menos a un ídolo de la música, del deporte o de la televisión, o si tiene las perfecciones anatómicas que consigue el Photoshop.