Juan Pablo II: El diálogo entre religiones, desafío de nuestro tiempo

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BARCELONA, 5 septiembre 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II se hizo presente este martes en la clausura del decimoquinto encuentro mundial de líderes religiosos, con un mensaje en el que presenta el desafío del diálogo entre los creyentes como «una de las fronteras más delicadas y urgentes de nuestro tiempo».



«En efecto --constata--, el diálogo entre las diversas religiones, no sólo aleja el espectro funesto de las guerras de religión que han bañado de sangre tantos períodos en la historia de la humanidad, sino que establece sobre todo condiciones más seguras para la paz».

El mensaje papal, leído ante unos 150 líderes religiosos ubicados en un estrado frente a la catedral de Barcelona y ante unas 2.500 personas presentes en la plaza, proponía una propuesta clara: «Todos nosotros, como creyentes, tenemos un deber grave y al mismo tiempo apasionante, además de urgente: El nombre del único Dios tiene que ser cada vez más, como ya es de por sí, un nombre de paz y un imperativo de paz».

«Yo hice mío este sueño --evocaba el Papa dejando lugar a las confidencias-- cuando, en octubre de 1986, invité a Asís a mis hermanos cristianos y a los responsables de las grandes Religiones mundiales para orar por la paz: uno junto al otro, ya no uno contra el otro».

«Tenía ante mis ojos como una gran visión --reveló--: todos los pueblos del mundo en camino desde diversos puntos de la tierra para congregarse ante el único Dios como una sola familia. Aquella tarde memorable, en la ciudad natal de san Francisco, aquel sueño se hacía realidad: era la primera vez que representantes de diversas religiones del mundo se encontraban juntos».

El encuentro celebrado en Barcelona del 2 al 4 de septiembre constituye precisamente la decimoquinta edición de estas citas comenzadas en Asís, a las que el Papa no duda en definir como un «signo de los tiempos», citando a su predecesor Juan XXIII. En esta ocasión han participado 600 representantes de diferentes credos unidos por un lema: «Las fronteras del diálogo: religiones y civilizaciones en el nuevo siglo».

Antes de despedirse de los participantes, el pontífice lanzó un emocionado llamamiento a favor de la unidad plena entre los cristianos, divididos en diferentes comunidades e Iglesias.

«Que el tercer milenio sea el de la unión en torno al único Señor: Jesucristo --deseó--. Ya no se puede tolerar más el escándalo de la división: es un "no" repetido al amor de Dios. Demos voz a la fuerza del amor que Él nos ha mostrado para tener la audacia de caminar juntos».

En la tarde de ayer, los diferentes líderes cristianos se unieron en un servicio ecuménico en la iglesia de Santa Maria del Pi, abarrotada de fieles, y se dirigieron luego a la plaza Sant Jaume a reunirse con delegaciones de las otras confesiones, que también habían rezado por la paz en distintos lugares del casco antiguo.

De la plaza, donde les esperaban el presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, y el alcalde de Barcelona, Joan Clos, apretadas filas de cardenales, ministros no católicos, rabinos, imanes, popes, monjes budistas y dignidades sintoístas, entre otros, marcharon en procesión hacia la catedral.

Allí, se leyó la carta del pontífice y el manifiesto final por la paz, firmado por todos los dirigentes religiosos que han participado en la cumbre.

«En una sociedad en que cada vez más personas diferentes viven juntas, hay que aprender el arte del diálogo», explica el texto. «Sentimos que el reto de hacer crecer un alma pacífica en nuestro mundo globalizado es un reto común», al referirse al papel de las religiones en la eliminación de las guerras.

Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, movimiento católico surgido en 1968 que organiza estos encuentros, enumeró en su discurso conclusivo los «puntos calientes» necesitados de paz en el mundo. Junto a África, Europa, Jerusalén y Tierra Santa, mencionó las riberas del Mediterráno, e incluso la misma España.

En la ceremonia, que ha cerrado tres días de intensos coloquios, Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, se refirió también a los conflictos: «La historia nos dice que en los peores conflictos, los más largos y crueles, hay un momento en que se ofrecen posibilidades de solución. Pero suelen ser momentos cortos, fugaces, que hay que aprovechar».

El alcalde de Barcelona, Joan Clos, invitó a la Comunidad de San Egidio a regresar a Barcelona para participar en el primer Fórum Universal de las Culturas, que tendrá lugar en el año 2004, organizado conjuntamente por el Ayuntamiento de la ciudad, la Generalitat de Catalunya y la Administración general del Estado español, con la UNESCO como socio principal (http://www.barcelona2004.org).