Juan Pablo II: En la Iglesia «nadie es extranjero»

Visita una parroquia de Roma con un gran número de inmigrantes

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ROMA, 4 mar 2001 (ZENIT.org).- Las parroquias tienen que abrir de par en par los brazos a los inmigrantes, pues en la Iglesia «nadie es extranjero». Lo afirmó con fuerza esta mañana Juan Pablo II al visitar una comunidad parroquial de las afueras de Roma.



En calidad de obispo de Roma, el Papa abandonó a primeras horas de la mañana los muros vaticanos para llegar en coche a la iglesia de San Andrés Apóstol al norte de Roma. Le recibieron los 18 mil fieles de la comunidad y ya, desde el momento mismo de la acogida, el pontífice comprendió que se trataba de un encuentro festivo y multiétnico.

Junto a las familias de profesionistas y de clase media alta que viven en el barrio, se encontraban también muchos inmigrantes que trabajan como empleados del hogar procedentes de países tan diferentes como Filipinas, Cabo Verde, Sri Lanika, Polonia y Ucrania. Algunos de ellos vinieron vistiendo con orgullo trajes típicos de sus tierras.

«En la Iglesia nadie es extranjero --explicó en la homilía el Papa--: por este motivo es importante crear ocasiones de diálogo y favorecer la comprensión recíproca. Es necesario sobre todo que cada uno se sienta involucrado en una pastoral atenta a las necesidades reales de la gente».

«Tenéis que saber, por tanto, ser una comunidad abierta a todos --insistió dirigiéndose a la segunda parroquia de Roma por número de inmigrantes.--, perseverando en la escucha de la palabra de Dios, en la celebración de los sacramentos de la salvación ».

Ha sido la comunidad parroquial de Roma número 230 visitada por este Papa en sus más de 22 años de pontificado.