Juan Pablo II ilustra el secreto para que una Universidad sea «católica»

«Autonomía» científica; «fidelidad» a la Iglesia

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CIUDAD DEL VATICANO, 5 diciembre 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ilustró este jueves el secreto para que una universidad sea «católica» con dos elementos fundamentales: «autonomía» científica; «fidelidad» a la Iglesia.



El Papa afrontó el tema al recibir en audiencia a los participantes en el Congreso «Globalización y educación superior católica: esperanzas y desafíos» que organizan la Congregación para la Educación Católica y la Federación Internacional de Universidades Católicas en Roma del 2 al 6 de diciembre.

«La Universidad católica debe ejercer su misión con la preocupación de mantener su identidad cristiana, participando en la vida de la Iglesia local», aseguró el obispo de Roma.

«Manteniendo su autonomía científica --aclaró--, tiene la responsabilidad de vivir la enseñanza del Magisterio en los diferentes campos de la investigación en los que está implicada».

Como guía fundamental para alcanzar este objetivo, el Papa propuso a los directores, profesores, y estudiantes universitarios la constitución apostólica «Ex corde Ecclesiæ», que él mismo publicó el 15 de agosto de 1990, en la que se exponen las «normas generales» que rigen a las universidades católicas.

Esta constitución apostólica, según constató el Papa, subraya la «doble misión» de la universidad católica: «en cuanto universidad, es una comunidad académica, que, de modo riguroso y crítico, contribuye a la tutela y desarrollo de la dignidad humana y de la herencia cultural mediante la investigación, la enseñanza y los diversos servicios ofrecidos» (n. 12).

«En cuanto católica --añadió--, manifiesta su identidad fundada en la fe católica, en la fidelidad a las enseñanzas y a las orientaciones que le son dadas por la Iglesia, asegurando "una presencia cristiana en el mundo universitario frente a los grandes problemas de la sociedad y de la cultura" (n. 13)».

«Por tanto --indicó el Papa--, le corresponde a cada profesor o investigador, así como a toda la comunidad universitaria y a la institución misma vivir este compromiso como un servicio al Evangelio, a la Iglesia y al hombre».

Dirigiéndose en particular a las autoridades universitarias, Juan Pablo II les pidió «vigilar por la rectitud y el mantenimiento de los principios católicos en la enseñanza y en la investigación en su institución».

«Está claro que los centros universitarios que no respetan las leyes de la Iglesia y la enseñanza del Magisterio, en particular en materia de bioética, no pueden avalarse del carácter de Universidad Católica», aclaró.

El Santo Padre concluyó invitando a toda universidad y a todos los implicados en el mundo universitario a «reflexionar sobre su manera de vivir la fidelidad a los principios característicos de la identidad católica y, en consecuencia, a tomar las decisiones que se imponen».