Juan Pablo II: «La droga no se combate con la droga»

Recibe a 35 mil jóvenes ex toxicómanos o en vías de desintoxicación

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CIUDAD DEL VATICANO, 20 oct (ZENIT.org).- «La droga no se combate con la droga». Este es el mensaje que dejó esta mañana Juan Pablo II al encontrarse con miles de jóvenes que han salido o que están saliendo del túnel de la toxicomanía.



Unos 35 mil chicos y chicas llenaron esta mañana la plaza de San Pedro para vivir su propia peregrinación jubilar y encontrarse con el Papa. Eran miembros de la Comunidad Encuentro, una iniciativa del sacerdote italiano Pierino Gelmini, nacida en 1963, y que en estos momentos acoge a diez mil personas, en su mayoría jóvenes, que quieren liberarse de la esclavitud de la droga.

La Comunidad, surgida en Italia, está presente hoy con 173 centros de acogida en España, Estados Unidos, Francia, Eslovenia, Bolivia, Costa Rica y Tailandia.

Con los jóvenes, voluntarios o ex toxicómanos, participaron en el encuentro con el Papa los ministros de Interior de Tailandia e Italia y el de Trabajo de Bolivia.

El saludo del pontífice fue cariñoso: «El Papa os quiere mucho y os acompaña con la oración y con su recuerdo constante», gritó con toda la fuerza que le daba la voz.

Y tras una pausa, añadió: «¡La iglesia está con vosotros, camina a vuestro lado!».

¿Legalizar la droga?
Vuestras comunidades, continuó diciendo el Santo Padre, ayudan a encontrar el sendero de la esperanza «a quien ha acabado en el callejón sin salida de la droga». Esta es la cuestión central de la droga, según el sucesor de Pedro, «el camino de la esperanza pasa por Cristo».

«Drogarse nunca es la solución». Por eso, Juan Pablo II explicó que la Iglesia «pretende confirmar con fuerza esta convicción ante las opiniones que querrían la liberación de las substancias estupefacientes o, al menos, su legalización parcial, considerando que el libre acceso a estas sustancias contribuye a limitar o a reducir los daños a las personas y a la sociedad».

Ahora bien, con frecuencia, la droga es «consecuencia de un vacío interior» que lleva a la desesperación. «Por esto --consideró el pontífice-- la droga no se vence con la droga, sino que es necesario una amplia acción de prevención, que sustituya la cultura de la muerte con la cultura de la vida».

«Cristoterapia»
Al ver los callados de peregrino con que vinieron los jóvenes ex drogadictos, el Papa presentó la oración como «apoyo para aliviar el cansancio del camino» de regreso a la normalidad.

Juan Pablo II se refería a eso que la Comunidad Encuentro llama «Cristoterapia». No se trata de un sistema de rezos, dice su fundador, el padre Gelmini, en declaraciones a Zenit. «Es un mensaje de esperanza y un servicio que, sobrepasando los síntomas, afronta el meollo mismo del hombre». Cuando el drogadicto se da cuenta de que no está solo, de que no lo ha perdido todo, sino de que Cristo le amó, le ama y le amará, esta convicción «no sólo elimina síntomas de malestar, sino que sobre todo propone una nueva vida».

La Santa Sede está terminando la redacción de un manual para personas que trabajan con el mundo de la drogadicción, en el que el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, presidido por el arzobispo mexicano Javier Lozano Barragán, explica que los tratamientos con droga no son una solución al problema del toxicómano (Cf. «La Santa Sede publicará un manual sobre la droga»).