Juan Pablo II pide a las parroquias evitar la religiosidad «folclórica»

Las define como escuelas de santidad

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CIUDAD DEL VATICANO, 27 enero 2002 (ZENIT.org-).- Juan Pablo II definió este sábado a la parroquia como una escuela de santidad en la que se supera la tentación de una religiosidad «folclórica».



Al recibir a unos tres mil peregrinos de la sureña diócesis italiana de Oria, el pontífice pidió este sábado a «toda comunidad parroquial ser un lugar privilegiado de escucha y de anuncio de la Palabra; casa de oración reunida en torno a la Eucaristía; auténtica escuela de comunión».

De este modo, aclaró, el Santo Padre, «el ardor de la caridad» puede vencer «la tentación de una religiosidad epidérmica y folclórica» para convertirse en «un ambiente adecuado en el que se puede educar a los fieles en esa elevada expresión de la vida cristiana ordinaria, que es la santidad».

«Con este estímulo --aclaró--, los creyentes no se contentarán con una existencia caracterizada por la mediocridad o por el "minimalismo" ético, sino que asumirán más bien una conciencia más intensa de los compromisos del Bautismo».

Pues, explicó, «cuando crece la tensión a la santidad, se supera todo cansancio y desilusión, se refuerza la "fantasía de la caridad" y madura la atención a cuantos están afligidos por antiguas y nuevas pobrezas».

«El cristiano comprometido --siguió subrayando el Papa Wojtyla a los peregrinos italianos-- advierte la necesidad de afrontar con valor y competencia los graves problemas sociales y culturales del momento presente y está dispuesto a aceptar los desafíos planteados por el ambiente en que vive, ofreciendo una aportación personal para que crezca la calidad de la convivencia civil».

Por último, en este compromiso de la acción apostólica parroquial, el obispo de Roma pidió prestar particular atención a la familia, «célula primaria de la sociedad y alcázar para el futuro de la humanidad, reaccionando con firmeza a las presiones culturales que ofenden y relativizan el valor del matrimonio».