Juan Pablo II tiende la mano a China

Presenta la figura de Matteo Ricci como modelo de inculturación

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CIUDAD DEL VATICANO, 5 septiembre 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II confesó esta mañana que sigue con notable interés las iniciativas de diálogo con China, y en particular los dos congresos que se celebrarán el próximo mes de octubre en Roma y en Pekín sobre la figura del gran evangelizador de ese país, Matteo Ricci.



Los congresos se realizan por iniciativa del Instituto Italo-chino y tienen lugar en conmemoración del cuarto centenario de la llegada a China del gran misionero jesuita a la nación asiática.

Ricci, quien vivió entre 1552 y 1610, es considerado como una figura nacional incluso por el Partido Comunista, pues llevó al gran imperio de Oriente la sabiduría y la ciencia europeas de aquellos años (en concreto, la trigonometría).

La Enciclopedia Britannica dice: «Quizá no hay un nombre europeo de los siglos pasados que sea tan bien conocido en China como el de Li-ma-teu (Ricci Matteo)».

Su causa de beatificación ha superado el proceso diocesano, según reveló recientemente el cardenal Roger Etchegaray, presidente del Comité vaticano para el gran Jubileo, quien mantiene relaciones cercanas con el Instituto Italo-chino.

En los congresos sobre Ricci, reveló el mismo Papa para dar una idea de su importancia, participarán estudiosos chinos, americanos y europeos «para recordar la persona y las empresas de aquel gran misionero jesuita».

«Sigo con gran interés estas importantes iniciativas y deseo que puedan tener un éxito total, pues la figura de Matteo Ricci es un modelo precioso para quien trabaja en el campo del anuncio evangélico en diferentes contextos culturales y religiosos».

Al concluir, saludaron al Papa el presidente del Instituto Italo-chino, Cesare Romiti, uno de los industriales más importantes de Italia, y el presidente honorario del mismo, el ex primer ministro Giulio Andreotti.