Juan Pablo II y Juan XXIII proclamados santos. Álvaro del Portillo y mártires españoles, beatos

Francisco firmó los decretos y dispensó del milagro al papa Roncalli. Una venezolana será venerable. Fechas de las ceremonias por confirmar

Lima, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 3854 hits

Dos papas, un prelado, tres fundadoras, cuarenta y uno mártires, dos religiosos y un laico. Estos son los nuevos nombres que aparecen en los decretos firmados hoy por el papa Francisco, y que eleva a algunos a los altares, declara a otros venerables, e inscribe en el libro de los santos a dos antecesores suyos en la sede de Pedro.

Según informaciones oficiales de la Santa Sede, el santo padre recibió este viernes en audiencia al cardenal Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, a quien le autorizó publicar los decretos de cincuenta cristianos que de una u otra manera, vivieron su cielo en la tierra.

Santos papas

Un nombre muy esperado encabeza la lista. Se trata del beato Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyla), pontífice de origen polaco nacido en el 1920, y que ejerció el papado de 1978 a 2005. Su proclamación como beato fue una de las más rápidas de la historia, dado que a seis años de su muerte, el papa emérito Benedicto XVI lo proclamaba como tal por sus altísimas virtudes, y al atribuirle la curación milagrosa de una religiosa francesa aquejada con el mal de Parkinson.

Ahora el segundo milagro ha sido confirmado a través de una curación inexplicable en 2011 en Costa Rica, donde la señora Floribeth Mora, con una lesión cerebral lo invocaba con fe. En este caso se habla de un milagro doble, porque ante la acción sobrenatural de Dios a través del papa beato, toda la familia habría recuperado la fe.

Los devotos del "Papa bueno", como se le conoce a Juan XXIII estarán también jubilosos, dado que Francisco ha dispensado de la realización de un nuevo milagro para poder nombrarlo santo, al aprobar el voto favorable de los cardenales y obispos reunidos en sesión ordinaria.

Aunque las reconocidas virtudes o las enseñanzas cristianas de una persona no bastan para que el proceso de canonización lo declare santo, pues se necesita el milagro, el santo padre valiéndose de las atribuciones personalísimas en cuanto sumo pontífice, sin mediar explicación alguna que no sea su propio criterio, puede dispensar del milagro a quien quiera elevar de forma definitiva a los altares. Asl acaba de hacerlo con Juan XXIII.

Fundadores y superiores

Gracias a un milagro atribuido a la intercesión del venerable Álvaro del Portillo y Diez de Sollano (1914-1994), obispo español y prelado de la prelatura personal del Opus Dei, y primer sucesor de san Josemaría Escrivá de Balaguer, podrá ser invocado como beato por sus fieles y la Iglesia entera.

Según nota informativa del Opus Dei, el milagro aprobado por la Santa Sede se refiere a la curación instantánea en 2003 del niño chileno José Ignacio Ureta Wilson, quien a los pocos días de nacer, sufrió un paro cardiaco de más de media hora y una hemorragia masiva, la que se detuvo con las oraciones de sus padres, mientras que, de modo inesperado, el corazón del recién nacido comenzó a latir de nuevo, hasta alcanzar el ritmo de 130 pulsaciones por minuto. A pesar de la gravedad del cuadro clínico, diez años después, el pequeño desarrolla su vida con normalidad.

El papa Francisco también reconoció la intervención milagrosa de la venerable Esperanza de Jesús (en el siglo María Josefa Alhama Valera) (1893-1983), española, fundadora de las Congregaciones de las Siervas del Amor Misericordioso y de los Hijos del Amor Misericordioso, quien será reconocida como beata.

Otras dos fundadoras de congregaciones religiosas femeninas serán declaradas venerables, permaneciendo aún en proceso de beatificación. Se trata de la sierva de Dios Maria Isabel da Santíssima Trinidade (1889-1962), portuguesa, (en el siglo: Maria Isabel Picão Caldeira viuda de Carneiro), fundadora de la Congregación de las Hermanas Concepcionistas. Y la sierva de Dios María del Carmen Rendiles Martínez (1903 -1977), venezolana, fundadora de las Siervas de Jesús de Venezuela.

Asimismo, avanza en su proceso de beatificación el siervo de Dios Bernard Philippe (1895-1978), francés, (en el siglo Jean Fromental Cayroche), hermano profeso del Instituto de las Escuelas Cristianas y fundador de las Hermanas Guadalupanas de La Salle.

Mártires por la fe

España sigue dando nuevos modelos de fidelidad a la Iglesia. Específicamente durante los años de la Guerra Civil, durante la cual varios siervos de Dios dieron la vida "iluminados por la fe" y que muy pronto serán venerados como beatos por la Iglesia.

En el decreto del santo padre difundido hoy, se supo que al presbítero diocesano José Guardiet y Pujol, español, nacido en 1879, así como el religioso español Mauricio Íñiguez de Heredia y 23 compañeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, el papa les ha reconocido el martirio "por odio a la fe", entre los años 1936 y 1937.

Otro grupo de testigos del siglo pasado son los siervos de Dios Fortunato Velasco Tobar, español y 13 compañeros, de la Congregación de la Misión (vicentinos), quienes junto a las religiosas Maria Asunción (en el siglo: Juliana González Trujillano) y 2 compañeras, españolas, religiosas profesas de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, fueron al haber sido asesinados también en España y por odio a la fe, entre 1934 y 1936, serán proclamados beatos.

Olor a santidad

El papa Francisco ha decidido reconocer como venerables al siervo de Dios Nicola D'Onofrio, italiano, clérigo profeso de la Orden de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos (camilos), nacido en 1943 y muerto en 1964. De igual forma, al siervo de Dios Giuseppe Lazzati (1909-1986), italiano, laico consagrado.

Aunque no se sabe las fecha exacta de las canonizaciones ni beatificaciones, estas podrán hacerse en Roma, por haber sido el lugar del fallecimiento de los dos papas y del prelado del Opus Dei, así como en las diversas diócesis de España, de donde provienen la fundadora Esperanza de Jesús y los mártires.