Jubileo de las familias: Los niños, al centro de la sociedad

Presentación a la prensa del encuentro con el Papa del 15 de octubre

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CIUDAD DEL VATICANO, 3 oct (ZENIT.org).- El 14 y el 15 de octubre Juan Pablo II vivirá uno de los grandes momentos de este Jubileo: el encuentro mundial con las familias. Se espera la participación de 200 mil personas.



El lema del encuentro será: «Los hijos, primavera de la familia y de la sociedad». La cita será preparada en los días anteriores por un Congreso Internacional Teológico-Pastoral: tres días de discusiones entre expertos mundiales sobre la infancia. En este acto académico ya han confirmado su participación 6 mil personas (cf. «Doscientas mil personas inscritas para el Jubileo de las Familias».

El jueves, 12 de octubre, se celebrará en la plaza de San Pedro el Viacrucis para las familias, con meditaciones preparadas especialmente por monseñor Michel Schooyans, autor de prestigio mundial de libros sobre la situación actual de la familia y demografía.

Al día siguiente, tendrá lugar el concierto de los «Pueri Cantores», un coro compuesto por 30 niños de entre 10 y 14 años de varias nacionalidades.

El 14 de octubre, por la mañana, se celebrará en nueve basílicas e iglesias de Roma la eucaristía en varios grupos lingüísticos. En la tarde, está programado el encuentro de testimonio y de fiesta de las familias con el Santo Padre. En esa ocasión, se tendrá un concierto en el que cantará la famosa soprano española Monserrat Caballé.

El domingo, 15 de octubre, está previsto el momento culminante, la celebración eucarística presidida por el Santo Padre, con la celebración del sacramento del matrimonio de varias parejas.

Al presentar el Jubileo de las familias a la prensa internacional, el cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, explicó esta mañana que «la Iglesia ve e indica la primavera en un mundo que todavía está oprimido por el invierno».

«¿Se puede hablar de primavera, de florecimiento, de cantos, de alegría, es decir, de esperanza, cuando la situación de muchos niños en el mundo llevaría más bien a admitir con vergüenza y amargura la derrota, un duro invierno, prolongado, o más bien, cruel?», preguntó el cardenal colombiano a los periodistas reunidos en la Sala de Prensa de la Santa Sede. «En algunos aspectos el invierno no ha pasado --continuó constatando-- y parece crecer en su dureza. Es el invierno del delito por la falta de respeto de la vida humana naciente, por el crimen del aborto, por la horrorosa guerra química contra los niños de que hablaba Pablo VI, o la ejecución capital de inocentes, como decía el cardenal de Nueva York, John O´Connor».

«Incluso ante estos fenómenos estamos convencidos de que es posible hablar de una primavera que Dios nos ofrece y a la que nos invita a colaborar por medio de la Iglesia», dijo el cardenal López Trujillo en respuesta a los interrogantes que había planteado. «Esta primavera no es retórica. Es posible, es más, podemos ver por todas partes sus signos: en el compromiso pastoral de la Iglesia, en las Conferencias Episcopales, en las diócesis y parroquias, en los movimientos apostólicos y en los movimientos a favor de la vida. Es una fuerza impresionante, mucho más grande que la prepotencia de quienes son las primeras víctimas del mal que desencadenan».