Jubileo de los «embajadores» del Papa

El servicio diplomático más antiguo del mundo

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CIUDAD DEL VATICANO, 14 sep (ZENIT.org).- En la tarde de hoy, comenzó en la basílica romana de la Santa Cruz en Jerusalén el Jubileo de los Representantes Pontificios, los «embajadores» de Juan Pablo II en los diferentes países y ante las organizaciones e instituciones internacionales. El encuentro jubilar culminará mañana con una misa presidida por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede y responsable último de la diplomacia Vaticana, en la basílica de San Pedro. A continuación tendrá lugar la audiencia con Juan Pablo II.



La Santa Sede cuenta con el servicio diplomático más antiguo del mundo. Hunde sus orígenes en los primeros siglos, cuando los legados papales eran enviados por los pontífices para representarlos en concilios importantes o por otros motivos. De hecho, existen constancia de que hubo un legado en el Concilio de Nicea, en el 325.

Aunque la misión de los primeros representantes papales fue de carácter eminentemente espiritual, comenzó a haber cambios entre el siglo V y el VIII, cuando los Papas mandaban emisarios temporales a las ceremonias civiles especiales así como a eventos religiosos.

A mitad de siglo XV comenzó a aparecer la representación papal permanente y ya en el siglo XVI, la historia registra el establecimiento de nunciaturas apostólicas en distintos países, con un intercambio de representantes entre esos países y la Santa Sede. La primera nunciatura apostólica se estableció en Venecia en 1500.

Como se afirma en la Convención Diplomática de Viena del 18 de abril de 1961, los Embajadores de la Santa Sede, llamados Nuncios Apostólicos, son considerados los decanos del cuerpo diplomático del país en el que están acreditados.

La Santa Sede ejerce tanto el derecho «activo» de enviar emisarios a otros Estados como el derecho «pasivo» de recibir a sus emisarios. Actualmente la Santa Sede intercambia representantes con 184 naciones. La cifra incluye misiones especiales como la de la Federación Rusa, la Oficina de la Organización para la Liberación de Palestina y la Soberana Orden Militar de Malta, y las relaciones establecidas este año con Bahrain y Gibuti.

El 24 de junio de 1969, el Papa Pablo VI, que durante el Concilio Vaticano II había expresado el deseo de que las funciones de los legados papales se definieran más claramente, promulgó el motu proprio «Sollicitudo omnium Ecclesiarum» («La solicitud por todas las Iglesias»), que trataba precisamente esta cuestión.

Entre otros deberes del legado pontificio, enumerados en el Canon 364 del Código de Derecho Canónigo, se encuentra el de «Informar a la Sede Apostólica acerca de las condiciones en que se encuentran las Iglesias particulares»; «prestar ayuda y consejo a los Obispos, sin menoscabo del ejercicio de la potestad legítima de éstos»; «mantener frecuentes relaciones con la Conferencia Episcopal»; «en lo que atañe al nombramiento de Obispos, transmitir o proponer a la Sede Apostólica los nombres de los candidatos».

También son funciones suyas: «Esforzarse para que se promuevan iniciativas en favor de la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos; defender juntamente con los obispos, ante las autoridades estatales, todo lo que pertenece a la misión de la Iglesia y de la Sede Apostólica; ejercer además las facultades y cumplir los otros mandatos que le confíe la Sede Apostólica».

La Santa Sede está representada ante organizaciones gubernamentales internacionales, entre ellas: las diferentes sedes y agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); la Agencia Internacional de Energía Atómica, en Viena (Austria); la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OCSE), también en Viena; el Consejo de Europa, en Estrasburgo (Francia); la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Washington, DC (EE.UU.) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra (Suiza). También tiene relaciones diplomáticas con la Comunidad Europea.

La Santa Sede tiene representación permanente ante 10 Organizaciones internacionales no Gubernamentales (ONGs).

Los futuros diplomáticos de la Santa Sede reciben su formación en la Pontificia Academia Eclesiástica, fundada por el Papa Clemente XI en 1701. El presidente actual es el arzobispo Justo Mullor, quien hasta hace poco tiempo fue nuncio apostólico en México. Los candidatos a la Academia tienen que haber recibido un título universitario y otro en Derecho Canónico. El programa de estudio, que incluye idiomas y dura entre tres y cuatro años. En la Academia hay un promedio de 35 estudiantes provenientes de al menos 20 países.