Jubileo de los militares: «Con Cristo en defensa de la paz y los derechos»

Entrevista con el obispo castrense Giuseppe Mani

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CIUDAD DEL VATICANO, 16 nov (ZENIT.org-AVVENIRE).- Serán cincuenta mil o quizá sesenta mil. Llegarán de todos los países con sus banderas y sus medallas. Los militares celebrarán su jubileo el sábado y domingo próximo.



La mayor parte serán italianos pero vendrán también cinco o seis mil de otros países, entre ellos, representantes de las fuerzas de paz de 39 países en la ex Yugoslavia. No será ninguna exaltación de las armas sino más bien, como dicen los organizadores, «con nuestro testimonio queremos lograr que se supere la idea de que los militares son para la guerra. Por el contrario son para la paz».

Monseñor Giuseppe Mani, obispo castrense de Italia, en esta entrevista quiere explicar el espíritu que anima este gran encuentro: «Si tomamos el documento del Concilio Vaticano II "Gaudium et Spes", donde se da un gran espacio a los militares y a la paz, vemos claramente que el Concilio Vaticano II dice que quienes se empeñan seriamente en la defensa y los valores humanos son constructores de paz».

--¿Por qué no celebrar este Jubileo junto a los objetores de conciencia y los voluntarios?

--Monseñor Giuseppe Mani: ¡Pero si es lo que se está haciendo! Todos los días. Yo distinguiría el Jubileo ordinario del, digamos, «oficial». El primero es el que estamos haciendo junto con ellos cada día. En Italia la diócesis castrense decidió escoger como puerta santa para la apertura del Jubileo la catedral de Pec, en Kosovo. Escogimos una antigua fábrica de máquinas, construimos en ella una puerta adornada de plantas, y la noche de Navidad la atravesamos todos juntos, militares y voluntarios humanitarios, volviendo a entrar así místicamente en Kosovo.

Ha sido el modo de realizar la cuarta forma de vivir el Jubileo que es ir a visitar a las personas que viven en necesidad y ayudarlas. Y este Jubileo, que sigue todos los días, se desarrolla junto a muchos voluntarios, muchos objetores y muchas personas de buena voluntad, con las que no hay ciertamente problemas de coexistencia sino con los que hay más bien una compatibilidad perfecta.

A nadie se le ha ocurrido nunca pensar que los militares no hayan sido indispensables para construir en cuatro días los grandes centros de acogida en Macedonia y en Albania, cuando se despobló el Kosovo. A nadie se le ocurre que no son necesarios los militares en Kosovo o en Bosnia, desde el momento en que hay alguien que da seguridad a la población y evita la guerra.

--¿Entre los militares que vienen de otros países, ¿cuál es la delegación que usted considera particularmente significativa?

--Monseñor Giuseppe Mani: Subrayaría la presencia de 78 soldados que vendrán de Pristina, dos por cada una de las 39 naciones que se están empeñando por la paz en los Balcanes y que vendrán con la Bandera de Naciones Unidas.

--¿Cual es el mensaje que se quiere transmitir?

--Monseñor Giuseppe Mani: Es un gran mensaje único. Según el modo de pensar común, los militares están hechos para el choque armado, en cambio aquí vienen para encontrarse. Es la gran experiencia que vivimos todos los años en Lourdes y habitualmente en las operaciones de paz. Por tanto el primer gran mensaje es que los militares de todo el mundo se encuentran para profesar la única fe, para celebrar la paz.

El lema de este Jubileo por categoría es «Con Cristo en defensa de la paz y de los valores humanos». De hecho, no hay nadie más apegado a la paz que los militares porque la guerra la hacen ellos y la conocen bien.

--¿Pero la paz se hace con las armas?

--Monseñor Giuseppe Mani: La paz se defiende. Hay que defenderla. Yo he experimentado personalmente el valor de la presencia de nuestros militares en los Balcanes, donde están allí, armados hasta los dientes, para que estos hermanos no se maten y he visto que esta disuasión funciona. Soy el primero que entiende que esta no es ciertamente la perfección de la paz, pero es seguramente mejor que la guerra, y es el modo de poder abrir espacio a la diplomacia y poder construir la paz de otros modos.

--Ha hablado de un primer mensaje. ¿Cuáles son los otros?

--Monseñor Giuseppe Mani: El segundo es que junto a estos militares están sus familias. Generalmente el militar es presentado como servidor del Estado, anónimo. Pero detrás de cada uno de ellos hay una familia que es decididamente el apoyo fundamental del militar, porque si él es quien defiende la paz y los valores humanos, y no ama profundamente tales valores, ¿cómo podrá ser un defensor válido? Y el tercer mensaje es que se encuentran juntos para orar. Los militares son muy religiosos, ya que son personas que tienen que ver con la muerte. Lo son desde la antigüedad, casi por tradición. Y es un signo importante que se reúnan para rezar.