Jubileo del mundo de la comunicación en Torreciudad

José María Gil pide espacio para la religión en los medios de comunicación

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TORRECIUDAD, 23 oct (ZENIT.org).- Unos ciento cincuenta profesionales participaron este fin de semana en el Jubileo de la Comunicación, celebrado en el santuario de Torreciudad, situado en la provincia española de Huesca.



En la jornada se leyó un mensaje de Juan Pablo II, en el que invita «a experimentar hondamente la misericordia de Dios, especialmente en este año jubilar, de manera que este don de su infinita bondad sea la gran noticia que merece ser proclamada a toda la humanidad».

Los participantes provenían de toda la península y de las islas españolas. Las sesiones estuvieron dirigidas por el arquitecto Heliodoro Dols y el escultor autor del retablo, Juan Mayné.

El santuario de Torreciudad (http://www.torreciudad.org) fue fundado en 1975 por el beato Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Es uno de los templos jubilares españoles en este año santo.

La eucaristía jubilar, animada por la Coral Montisonense, fue presidida por el padre José María Gil Tamayo, director del secretariado de la Comisión episcopal de Medios de Comunicación Social.

En la homilía, Gil Tamayo pidió «pasar de una lógica de consumo a una lógica de servicio en las empresas de información, para reflejar la verdad de los hechos y la verdad del hombre».

Después de destacar la visión positiva y optimista de la Iglesia hacia la comunicación, director del secretariado episcopal dijo que «Dios es el gran ausente en los grandes medios», mientras «abunda una caterva de sucedáneos y defraudadores de lo religioso». Afirmó que los medios de comunicación «necesitan una especial recristianización, por su influencia en los diseños sociales».

Pidió también un tratamiento más adecuado de la realidad religiosa en los medios, ya que generalmente «no se refleja en ellos ese componente religioso, se margina o se reduce al ámbito privado, que no tiene derecho o estatuto de acceso a la realidad que han de reflejar los medios».

Con respecto a los medios de titularidad pública, donde en los últimos años ha habido un aumento considerable de ofertas televisivas, Gil Tamayo reclamó que, proporcionalmente a este incremento, crezcan también los programas religiosos, pues no es admisible «que haya que ir pordioseando lo que es un derecho constitucionalmente reconocido».

Para Gil Tamayo, «esa presencia es una reivindicación para todos los cristianos, en un respeto exquisito para que también sea respetada la de las otras confesiones religiosas». El director del secretariado de la Comisión episcopal de Medios de Comunicación Social destacó además la necesidad en los medios de una comunicación que «defienda a los más pobres, respete las diferencias culturales y favorezca la paz».

Manuel Fernández Areal, hasta hace poco decano de Comunicaciones Sociales de la Universidad de Vigo en el campus de Pontevedra, comentaba al final de esta experiencia jubilar: «ha compensado atravesar España, aún con lluvia, para vivir estos actos y estos parajes».

José María Fernández Otero, abogado y vinculado a la comunicación empresarial, confiesa que espera volver con la familia, «porque estas reuniones estrechan lazos y fomentan la unidad familiar».