Judíos muestran su solidaridad al Papa, según Cantalamessa

Transmite un mensaje de apoyo durante la predicación de Viernes Santo

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 2 de abril de 2010 (ZENIT.org).- El predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa O.F.M. Cap., aprovechó su intervención en la celebración de la Pasión del Señor, presidida por el Papa Benedicto XVI en la Basílica Vatican, con motivo del Viernes Santo, para transmitirle palabras de solidaridad recibidas por amigos judíos ante los ataques mediáticos de los últimos días.

El padre Cantalamessa dedicó buena parte de su predicación a reflexionar sobre la “lógica de la violencia”, y sobre cómo Cristo la supera con su sacrificio.

En Cristo, “ya no es el hombre el que ofrece sacrificios a Dios, sino Dios quien se sacrifica por el hombre”, explicó. El sacrificio “ya no sirve para aplacar a la divinidad, sino más bien para aplacar al hombre y hacerle desistir de su hostilidad hacia Dios y el prójimo”.

“Apenas se abandona (como hizo Nietzsche) la visión cristiana para devolver a la vida la pagana, se pierde esta conquista y se vuelve a exaltar al fuerte, al poderoso, hasta su punto más excelso, el superhombre, y se define a la cristiana una 'moral de esclavos', fruto del resentimiento impotente de los débiles contra los fuertes”.

El predicador señaló que, “por una rara coincidencia, este año nuestra Pascua cae en la misma semana que la Pascua judía, que es la antepasada y la matriz en la cual se formó”.

“Esto nos empuja a dirigir un pensamiento a los hermanos judíos. Ellos saben por experiencia qué significa ser víctimas de la violencia colectiva, y también por esto están dispuestos a reconocer sus síntomas habituales”.

En este sentido, se refirió a una carta de un amigo judío, en la que éste se solidariza con el Papa y los católicos a propósito de los ataques recibidos de medios de comunicación de todo el mundo por supuesta negligencia del Papa ante casos de pederastia en el clero.

Cantalamessa quiso leer un pasaje de esta carta ante el Papa, en la que el amigo judío manifestó seguir “con disgusto el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia, el Papa y todos los fieles por parte del mundo entero”.

“El uso del estereotipo, el paso de la responsabilidad y la culpa personal a la colectiva me recuerdan los aspectos más vergonzosos del antisemitismo”, se lee en la carta.

La carta concluye expresando “al Papa y a toda la Iglesia mi solidaridad de judío de diálogo, y de todos aquellos que en el mundo judío (y son muchos) comparten estos sentimientos de fraternidad”.