Jugarse el futuro

El atractivo del dinero fácil

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Por el padre John Flynn, L. C.

ROMA, domingo 6 de marzo de 2011 (ZENIT.org). – En Gran Bretaña, cada vez hay más personas que juegan, y también ha aumentado el número de jugadores problemáticos. Esta es la conclusión de una encuesta publicada el 15 de febrero por la Comisión de Juego del país.

La Encuesta sobre el Predominio del Juego en Gran Bretaña ha mostrado que el 73% de los adultos jugaron en el 2010, en comparación con el 68% del 2007. El estudio revelaba también que la proporción de jugadores problemáticos ha aumentado desde el 0,5% de la población adulta del 2007 hasta el 0,7% en el 2010. El informe valoraba esto diciendo que el pequeño aumento no era significativo estadísticamente.

Sin embargo, Brian Pomeroy, presidente de la Comisión de Juego, admitía que una “pequeña, pero probablemente en aumento, proporción de la población tiene graves problemas con el juego”, según una declaración que acompañaba el comunicado de prensa.

La Lotería Nacional es la forma más popular de juego; el 59% de los adultos había comprado billetes en los últimos 12 meses. En popularidad seguían otras loterías (25%), tarjetas para raspar (24%), y apuestas en las carreras de caballos (16%).

En términos de frecuencia, la encuesta mostraba que el 43% de los adultos habían jugado en al menos a una de esos tipos en la semana anterior al momento de ser encuestados. Cerca de un tercio había comprado billetes de lotería nacional en esa semana.

Y en cuanto al perfil de los jugadores, el estudio observaba que el juego estaba notablemente más extendido entre el grupo étnico blanco, el 76%. Dato a comparar con el 52% de los negros, y el 41% de los asiáticos.

La educación era otro de los factores diferenciadores. La gente que tenía un nivel educativo más alto era menos probable que hubiera jugado durante el último año que quienes tenían menos estudios. En el 2010, el 70% de quienes tenían estudios universitarios habían jugado, en comparación con el 76% de quienes no los tenían.

Problemas

Al tratar el grupo de jugadores problemáticos, la encuesta observaba que estos problemas eran más frecuentes entre hombres que entre mujeres. También estaban relacionados con la edad, siendo mayor el porcentaje de jugadores con problemas entre los adultos jóvenes que entre los de mayor edad.

Aunque afecta a menos del 1% de la población, el estudio señalaba que es un motivo importante de preocupación para la salud pública.

Como ocurre con el juego en general, los jugadores con problemas tienden a tener menos estudios. Sin embargo, el trasfondo étnico es diverso, siendo los asiáticos lo que tienen un porcentaje más alto de jugadores problemáticos, seguidos de los negros y, después, los blancos.

Entre los jugadores normales y estos jugadores con problemas, también había diferencias en sus motivaciones.

Aunque razones tales como el deseo de ganar dinero están muy presentes en los jugadores normales, esta motivación no supera a la idea de jugar por divertirse y pasarlo bien.

Quienes son considerados jugadores con problemas tienden a jugar para lograr emociones positivas y evitar o reducir las emociones negativas. Para ellos son menos importantes las motivaciones sociales o extrínsecas, como el deseo de ganar dinero.

Reforma

Australia es otro país donde aumenta la preocupación por el impacto del juego. Un informe del año pasado de la Comisión de Productividad destacaba los costes sociales de los jugadores con problemas y la miseria que trae a cientos de miles de personas.

Tras el informe, el parlamento australiano acordó crear un comité para estudiar las posibles reformas de las leyes que regulan el juego y qué medidas adoptar para mitigar el aumento de personas con problemas por el juego.

Durante el mes de febrero el comité ha estado viajando por el país, escuchando testimonios de varios grupos.

En Adelaida, Allan Moss, presidente de la Autoridad Independiente para el Juego del Sur de Australia, declaró a los parlamentarios que estaba a favor de una tarjeta inteligente que pusiera límites diarios o semanales a los jugadores de las máquinas de póker, informaba el 1 de febrero Associated Press Australia.

En la capital de Tasmania, Hobart, se recomendó al comité que el gobierno federal creara una base de datos de jugadores con problemas, informaba el 18 de febrero ABC news. Matt Rowell, de Relationship Australia, afirmaba también sería necesario que cualquier sistema que pusiera límites a las apuestas fijara un periodo de tiempo durante el cual no se permitiera a la gente cambiar los límites establecidos.

Las máquinas de póker suman el 62% de todo el juego en Australia y el 80% de los jugadores con problemas, según un reportaje publicado el 17 de diciembre por ABC news.

El artículo describía las experiencias de personas que se habían vuelto adictas a las máquinas de póker. Una de ellas, Kate Roberts, criticaba la forma en que las máquinas disfrazan las pérdidas cuando dicen que alguien gana, cuando se quedan con un dólar de cada dos que se gastan.

Aunque los límites puedan servir para las máquinas de póker, poco pueden servir para contener el crecimiento del juego online. Va contra la ley que las páginas extranjeras ofrezcan juego online a los australianos, pero la industria de los casinos y del póker online está cosechando cientos de millones de dólares, informaba en un reportaje sobre la industria del juego online el 14 de diciembre ABC news.

Aunque la Ley de Juego Interactivo de 2001 ha detenido las páginas de Australia, no puede evitar que la gente acceda a millares de páginas extranjeras. El experto legal Jamie Nettleton declaraba a ABC que sería muy difícil poner en práctica leyes contra los operadores con base en otros países en los que el juego es legal.

Un estudio citado por ABC afirmaba que casi un tercio de los australianos con más de 16 años ha jugado online.

Victoria de los gobiernos

Uno de los problemas que se les plantean a los gobiernos al regular el juego es que aumentar las restricciones podría conducir a un descenso en los ingresos que reciben. En Canadá, por ejemplo, las diversas instancias del gobierno recibieron, en el 2009, 14.750 millones de dólares canadienses de la industria del juego, según el periódico Globe and Mail del 27 de agosto pasado.

Un artículo publicado el 27 de julio del año pasado por el New York Times informaba que, en Europa, los gobiernos miran el juego como una forma de reducir los déficits presupuestarios exacerbados por la actual crisis económica.

Un mes antes de escribirse el artículo, Francia cambió la ley para permitir el juego online, el mismo mes Dinamarca hizo lo mismo. Según el New York Times, Suiza, España y Alemania están considerando la medida.

El artículo citaba un estudio que muestra que Europa es actualmente el mayor mercado de juego online del mundo, sumando 12.500 millones de los 29.300 millones, la estimación mundial de ingresos en el 2010.

Italia ha legalizado parcialmente el juego online, una medida que le ha aportado 150 millones de dólares más en impuestos, observaba el artículo.

Al aumentar las oportunidades de juego, incluyendo las aplicaciones para móviles y Facebook, la cuestión que queda es cuánto interés tienen los gobiernos en limitar los costes sociales de un juego excesivo.

Al otro lado quizá sólo esté la presión popular. Un ejemplo reciente de la misma tuvo lugar en Berlín, Alemania. La ciudad tiene más de 300 salas de juego y casino, junto con cerca de 37.000 adictos al juego, informaba el 19 de febrero el Irish Times.

Las empresas que están detrás de los establecimientos de juego son conocidas por sus generosas donaciones a los partidos políticos y el artículo decía que algunos críticos del juego ven una conexión entre las donaciones y la decisión de liberalizar el juego en Berlín en el 2006.

Las últimas protestas públicas iban encaminadas a invertir algunos de estos cambios, a lo que el gobierno ha respondido que limitará las horas de apertura y aumentará los impuestos. El dinero fácil del juego puede tentar a los gobiernos, pero no son ni mucho menos inmunes a la presión de los votantes.