Kiko Argüello: Europa necesita a la familia cristiana

Ante el próximo encuentro de las familias de Madrid

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MADRID, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Mañana domingo 2 de enero, miles de familias, muchas de ellas pertenecientes en gran número al Camino Neocatecumenal, participarán en el tradicional encuentro por la familia en la calle Colón de Madrid (España), convocado por el cardenal Antonio María Rouco Varela.

El Camino Neocatecumenal es una de las realidades eclesiales que cada año promueve la realización de este encuentro, que tiene carácter festivo, y que normalmente se celebra en torno a la fiesta litúrgica de la Sagrada Familia.

Con este motivo, uno de los iniciadores del Camino, el pintor español Kiko Argüello, concedió una entrevista a ZENIT, explicando las claves de este acontecimiento.

-De nuevo este año se convoca para el 2 de enero, una celebración en defensa de la familia en Madrid, y de nuevo el Camino Neocatecumenal participa en su organización. ¿Por qué salir un año más a la calle? ¿Por qué precisamente en España?

Kiko Argüello: No pretendemos hacer un meeting, si no que quisiéramos, con la Iglesia, ayudar a muchas familias que se encuentran en dificultad porque el ambiente que les rodea es un ambiente laico, o ateo, en el que es habitual el divorcio.

Cada cuatro minutos en España se rompe una familia. Parece que esto es lo normal, pero no es cierto. Hay miles de familias cristianas en España. El ambiente que nos rodea parece decirnos que está todo perdido, sin embargo la familia cristiana es “la esperanza para Europa”. Eso quisiéramos decir a todo el mundo.

- En otras ocasiones han participado obispos y cardenales de la Curia Romana y de otros países. ¿Qué presencia está prevista este año? ¿Habrá también conexión con el ángelus del Papa?

Kiko Argüello: Este año han respondido, como el año pasado, con mucho entusiasmo. Vendrán más de cien familias de Holanda, con el obispo de Roermon (Amsterdam), monseñor Franciscus Jozef Wiertz, a la cabeza; vendrán muchos de Alemania, 150 familias, junto a monseñor Paul J. Cordes, también viene a Madrid monseñor Jean-Pierre Marie Cattenoz, arzobispo de Avignon, con más de 250 familias de Francia. De Italia viajarán hasta Madrid más de 15.000. También participará con mucho entusiasmo el cardenal Antonelli, que es el presidente del Pontificio consejo para la Familia. De Polonia llegarán hasta la capital más de diez mil familias. Vendrá también monseñor Zbigniew Kiernikowski, obispo de Sietdlce etc. Muchas familias están agradecidas al Señor y al Camino, que es una iniciación cristiana que les ha sostenido en la fe, les ha apoyado y les ha hecho descubrir la belleza, el amor en el matrimonio cristiano.

- Muchas veces usted ha insistido en el testimonio público que ofrecen las familias numerosas e incluso muy numerosas. Precisamente en unos momentos en que este modelo de familia se considera “superado” o irrealizable, o incluso por muchos, no deseable. ¿Por qué es para ustedes tan importante?

Kiko Argüello: Esto es fundamental. El día 2 mostraremos como una familia transmite la fe a sus hijos en medio de una celebración doméstica, llena de amor y diálogo entre dos generaciones. Todos los hijos están en la Iglesia. Los hijos están casados ya y tienen nietos. Es algo impresionante. Es aquí donde se juega el futuro de Europa.

Pablo VI dijo en la Humanae Vitae que todo acto conyugal tiene que ser abierto a la vida. Fue un error el que muchos criticaran a Pablo VI y no quisieran obedecer al Papa en esta línea. Pensaban que la familia católica era tener uno o dos hijos, por lo que hoy faltan millones de niños que los cristianos no quisieron tener. Se ha cometido un pecado de omisión muy grave. No solamente el aborto.

El problema es la connotación “cristiano”. ¿Qué es ser cristiano? Es un hombre que vive no para él mismo sino que hace la voluntad de Dios. Todo hijo primero es pensado por Dios. Los cónyuges, los padres colaboran con Dios en un proyecto que viene del cielo.

Europa ha dejado de ser cristiana, está andando hacia la apostasía, ha perdido sus raíces, está en una crisis económica, cultural, artística. Pero hay que decir que Dios no nos abandona, es posible un renacer gracias a los cristianos. Pero para que haya cristianos hace falta la iniciación cristiana, educarlos en la fe, que es lo que intentamos hacer en el Camino en miles y miles de parroquias.

- Esta realidad eclesial se distingue por una serie de carismas propios, como las familias en misión o “ad gentes”, familias que parten con sus hijos a países, especialmente de antigua cristianización, donde ya no hay presencia de la Iglesia. ¿Por qué el Camino Neocatecumenal da tanta importancia a la familia dentro de la nueva evangelización?  ¿Qué sentido tiene esta forma de evangelizar?

Kiko Argüello: En la familia se da el misterio enorme de la fe. ¿Qué es la fe? La participación de la vida divina en nosotros. Hemos mandado muchas veces por ejemplo a Holanda itinerantes y no los han querido. Sin embargo, enviando familias que se amaban en una nueva dimensión, los párrocos han quedado sorprendidos. Al ver las familias abiertas a la vida y con tantos hijos que se reunían en casa a rezar y cuyos padres preguntaban a los hijos ¿qué te dice la Palabra de Dios?, ¿cómo vives tu fe? han quedado sobrecogidos.  Se han encontrado con la fe.

La fe es una virtud sobrenatural. Para tenerla hace falta escuchar el Kerygma, hace falta una comunidad donde se verifique la estatura de la fe, si tienes o no tienes fe. La fe se ve en los frutos, por eso, quien tiene fe ha vencido a la muerte, quien tiene fe no se separará jamás de su mujer porque tiene una capacidad nueva de amor al enemigo, como Cristo nos amó.

- El Papa acaba de erigir un dicasterio específico para la nueva evangelización. ¿Qué papel tienen en él los nuevos movimientos y realidades eclesiales, y en especial el Camino?

Kiko Argüello: Monseñor Fisichella reconoce que el Camino ha sido el primero que ha avanzado la nueva evangelización, llevando a cabo la misión “ad gentes” en medio de no bautizados, enviando familias con muchos hijos por todo el mundo. Más de 50 familias en China, en Japón, la India…

El problema es dónde están los cristianos y qué es ser cristiano hoy. ¿Es ir a misa? No basta sólo con eso. Ser cristiano es tener dentro la victoria de Cristo sobre la muerte. Los cristianos no viven más para sí mismos, viven para Cristo. Su vivir es Cristo, su pensar es Cristo, su actuar es Cristo. Es Cristo que vive en ellos. Tienen dentro vida inmortal y pueden amarse en una nueva dimensión, la dimensión de la cruz. ¡Mirad como se aman! Gritaban los paganos al ver a los cristianos. Esto tiene que volver a gritarse en el mundo entero. ¡Mirad como se quieren los cristianos! Muchos paganos al ver nuestras comunidades nos preguntan ¿cómo os relacionáis? Porque les impresiona. En el fondo hay muchos en nuestra sociedad que están solos y quisieran amar, pero no saben como.

[Por Inma Álvarez]