«L’Osservatore Romano», evidencia de que el mensaje evangélico necesita el carisma de los laicos

Constata el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 25 octubre 2006 (ZENIT.org).- Aludiendo al nacimiento de «L’Osservatore Romano», el secretario de Estado del Vaticano reconoció la necesidad del carisma y creatividad de los laicos en la difusión del mensaje evangélico en todo ámbito de la sociedad.



Escucharon las palabras del cardenal Tarcisio Bertone, el martes, las autoridades civiles de la Provincia de Roma, con cuya colaboración se ha inaugurado la exposición «L’Osservatore Romano: desde Roma al mundo 145 años de historia a través de las páginas del diario del Papa».

Recordó el cardenal salesiano: «Por la iniciativa y la pasión de los abogados Nicola Zanchini, de Forlì, y Giuseppe Bastia, de Bolonia, nació “L’Osservatore Romano”, en un clima de contraposición y de abierto desafío entre los partidarios del resurgimiento italiano y los defensores de la necesidad del Estado Pontificio».

En su intervención –difundida íntegramente por la Sala de Prensa vaticana- el purpurado subrayó aspectos de la génesis y esencia del diario que, «creado para defender la Religión Católica y al Romano Pontífice, se convirtió después en el órgano oficioso de la Sede Apostólica».

Y ésta, «comprendiendo su valor, lo hizo instrumento para la difusión de las enseñanzas del Sucesor de Pedro y para la información acerca de los acontecimientos de la Iglesia» .

E hizo hincapié en «que se debe a algunos fieles laicos, animados por fuerte motivación misionera», que el diario «pudiera dar sus primeros pasos y poner en marcha con valor su actividad presentando el rostro genuino de la Iglesia y los ideales de libertad que ella propone y encarna».

De hecho, «la sucesión de acontecimientos históricos muestra que la Iglesia, en el pasado como en el presente, para difundir el mensaje evangélico en todo ámbito de la sociedad, para promover y defender los ideales de la auténtica libertad, de la verdad, de la justicia y de la caridad, tiene necesidad de la acción, de la creatividad y del carisma de los laicos», reconoció el cardenal Bertone.

La recién inaugurada exposición de la historia del diario permite igualmente recorrer el camino de la Iglesia, «que en este período siempre ha buscado propagar el Evangelio y defender el valor del hombre y la intangibilidad de su dignidad y de sus derechos», subrayó.

Es cuanto abre al público la muestra, «permitiendo que nos familiaricemos con la acción pastoral de once Pontífices», expresó el cardenal Bertone.

Pero también la historia de «L’Osservatore Romano» está ligada a la ciudad de Roma -«cuna de la civilización occidental y corazón del catolicismo»-, de la que «el diario de la Santa Sede sigue apuntando hechos de crónica cotidiana y fermentos de cristiandad», recordó.

De hecho, para el purpurado, el nombre del diario casi «indica la premura con la que el Pastor universal de la Iglesia, obispo de Roma, mira sobre todo a la comunidad confiada a su atención, a fin de que esta ciudad, bendecida por la sangre de tantos mártires y por el paso de innumerables santos, cumpla con empeño su misión de faro de la civilización y de espiritualidad evangélica».

Y es que «el único y constante anhelo de la Iglesia y de su supremo Pastor, del que este diario se hace portavoz atento y fiel, es, a fin de cuentas, comunicar el Evangelio “urbi et orbi”, a Roma y al mundo entero», sintetizó.

«Se trata de una preciosa herencia que hay que acoger y proseguir», exhortó.