La aportación específica de las Universidades católicas, según el cardenal Lehmann

Tienen una dimensión social y una atención especial a la persona

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ROMA, 21 julio 2003 (ZENIT.org).- ¿Cuál es la aportación específica de la Universidad católica? El cardenal Karl Lehmann, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, respondió a la pregunta en la conferencia introductiva del Simposio «Universidad e Iglesia en Europa» que se celebró del 17 al 20 de julio en Roma.



«Las universidades católicas son como las otras, se responsabilizan del estudio y de la investigación, pero lo hacen a la luz del anuncio cristiano», afirmó.

El Simposio reunió en la capital italiana a 1.500 participantes entre estudiantes, profesores, capellanes, rectores y obispos de las ciudades universitarias de Europa.

«La credibilidad del testimonio y la capacidad de diálogo son lo más persuasivo en el ámbito universitario», consideró el cardenal Lehmann, obispo de Maguncia.

En el mundo universitario, observó, «la teología tiene la tarea de la crítica ideológica».

«Debe mostrar de manera clara y limpia qué puede hacer para superar los problemas cotidianos de los individuos y de la sociedad», aclaró.

Al mismo tiempo, la teología en la universidad debe «mantener viva la pregunta sobre nuestro origen y nuestro destino, sobre el sentido del mundo y de la historia».

«La teología está al servicio de la Iglesia, pero también de las ciencias y del mundo», añadió el purpurado.

El cardenal Lehmann se refirió también a la pastoral universitaria, «cuyo deber es ser la Iglesia en la universidad».

«Los cambios en la sociedad y en la universidad hacen necesario un cambio en la pastoral juvenil y universitaria», reconoció.

Por ello propuso «aumentar los esfuerzos, acompañar a los jóvenes sin renunciar al diálogo con los profesores y los investigadores y dialogar con los no creyentes».

En el diálogo con los alejados y los no creyentes, afirmó Lehmann, «se deberán recorrer nuevas vías».

Para el cardenal alemán, «la comunidad y los centros universitarios tienen que promover el bien espiritual de quien pertenece a la universidad, estudiantes y profesores, y ofrecerles ayuda en sentido amplio».

El purpurado concluyó lamentando la omisión de las referencias cristianas en el preámbulo de la Constitución Europea, calificándola de «miopía que puede tener graves consecuencias para la universidad».

El encuentro universitario europeo fue organizado por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), la Comisión Episcopal para la Educación Católica, la Escuela y la Universidad de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y el Ministerio de Educación, Universidades e Investigación de Italia.

Más información en http://universitas2000.org.