La archidiócesis de Acapulco pide colaboración entre México y Estados Unidos

Sobre el trato a los migrantes y la violencia derivada del tráfico de armas

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ACAPULCO, miércoles, 26 mayo 2010 (ZENIT.org).- En un comunicado titulado “Cuentas pendientes entre México y los Estados Unidos”, de 24 de mayo, la archidiócesis de Acapulco, México, pidió responsabilidad a los presidentes de México y Estados Unidos sobre el trato a los migrantes y la violencia derivada del tráfico de armas.

La archidiócesis de Acapulco hizo público un comunicado con motivo de la reciente visita del Presidente Felipe Calderón a los Estados Unidos, a la que califica de “oportunidad para poner sobre la mesa dos puntos críticos y dolorosos que representan cuentas pendientes entre los dos países: el trato a los migrantes mexicanos y la violencia en México ligada al tráfico de armas procedentes del vecino del norte”.

Ante el Congreso de los Estados Unidos, explica el comunicado, “el presidente de México demandó dos cosas: pidió legislar para detener el tráfico de armas de ese país a México y reprobó la ley Arizona, llamando a emprender una reforma migratoria integral. Ambas demandas generaron reacciones encontradas entre los legisladores norteamericanos”.

Estos puntos críticos, afirma la archidiócesis de Acapulco, “requieren una verdadera colaboración entre los dos países, urgida por los procesos de globalización que nos hace interdependientes. Y en nuestro caso, el peso de las decisiones de las autoridades norteamericanas en torno a sus problemas, afectan enormemente en asuntos de nuestro país como es el caso de los dos puntos señalados”.   

En cuanto a la reforma migratoria, la archidiócesis recuerda que “se trata de un asunto que ya tiene muchos años como un asunto pendiente que no ha estado en la agenda de los gobiernos norteamericanos y que, como consecuencia, causa graves problemas a nuestros paisanos”.

“No ha habido un tratamiento humanitario del tema – añade – pues han prevalecido criterios económicos y pragmáticos en la manera de abordar la situación de millones de indocumentados mexicanos y de otros países que han ido a los Estados Unidos a buscar mejores oportunidades de vida”.

Y en lo que se refiere al tráfico de armas, la archidiócesis constata que “en los Estados Unidos prevalecen legislaciones liberales que permiten su comercio de manera indiscriminada con un efecto negativo hacia México”.

“El crimen organizado –subraya- ha desarrollado un gran poder apoyado en las grandes sumas de dinero que maneja y en la facilidad para obtener armas de manera ilegal. Y se sabe que la gran mayoría de las armas que están en sus manos proceden del país del norte”.

Ante esta situación, la archidiócesis espera “corresponsabilidad entre los dos gobiernos”.

“De parte del gobierno mexicano –señala- se requiere unas visión más amplia e integral de la lucha contra el crimen organizado que vaya más allá de la represión a los grupos criminales. Se necesitan medidas preventivas para reducir el consumo de las drogas y los niveles de la violencia. También se requiere un cambio de modelo económico que ofrezca más oportunidades a los mexicanos para reducir la necesidad de migrar”.

“Y de parte del gobierno norteamericano –concluye- se necesita una actitud más solidaria y responsable. Su poderío tiene que incidir no en un mayor manejo de los asuntos internacionales para su provecho económico o político sino en un mayor sentido de humanidad y de apoyo a los países más pobres”.