La archidiócesis de Toledo recibe la responsabilidad de una prelatura en Perú

Moyobamba es el primer caso de este género asignado por la Santa Sede a España

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TOLEDO, lunes, 29 marzo 2004 (ZENIT.org-Veritas).- La Santa Sede ha encomendado a la diócesis de Toledo la atención pastoral de la Prelatura de Moyobamba (Perú), convirtiéndose así en la primera diócesis española que asume una Prelatura, según ha informado la oficina de prensa del arzobispado.



Como ha afirmado el arzobispo primado de Toledo, monseñor Antonio Cañizares, una «prelatura es una Iglesia local que depende directamente de la Santa Sede, en este caso de la Congregación de Obispos, y que todavía no tiene el dinamismo propio para funcionar autónomamente, y se le encomienda, por ello, bien a una Orden religiosa o a otra Diócesis, que asuma la responsabilidad de ir dando todos los pasos para que tenga su propia consistencia y autonomía como tal Iglesia diocesana».

Desde su fundación en los años 40, hasta la actualidad, la prelatura había estado regida por los religiosos pasionistas, quienes por las actuales circunstancias, según explicó monseñor Cañizares «no pueden llevarla por sí mismos y es por lo que la Santa Sede lo encomienda a la diócesis toledana».

El arzobispo de Toledo dijo que «la archidiócesis de Toledo, al tiempo que agradece y siente su responsabilidad, también experimenta como una fuerza interior para llevar a cabo la misión».

«Creemos que en este mundo de secularización como el que estamos viviendo en Occidente, el que la Iglesia toledana se sienta enviada a anunciar el Evangelio, a hacerlo presente con obras y palabras, en lugares como Moyobamba, hace que se sienta fortalecida para también aquí poder anunciar el Evangelio en medio de esta sociedad tan secularizada», añadió.

Asimismo, monseñor Cañizares dijo que esta responsabilidad es «una llamada a los fieles de toda la diócesis para que respaldemos y respondamos con toda generosidad, con toda amplitud a la llamada que Dios nos dirige».

El prelado dijo también que «la diócesis de Toledo se siente muy agradecida a esta deferencia y a esta estima que muestra la Santa Sede hacia ella al encomendarle esta labor, al tiempo que también se siente con la responsabilidad de hacerse presente donde están los más pobres, sin ningún otro interés que servir, servir a los más pobres para anunciarles el Evangelio del que tanta necesidad tienen y que tanto piden».

Monseñor Antonio Cañizares viajó recientemente a Moyabamba acompañado del vicario general de Toledo y de otros dos sacerdotes. En los próximos meses «irán varios sacerdotes que asuman tareas en la Prelatura para ir planificando cómo va a ser la presencia de Toledo en aquel lugar en los meses sucesivos, tanto por presencia de sacerdotes como de laicos que ayuden en las tareas educativas, asistenciales y de promoción humana».

La «coyuntura especial» --como dijo el prelado al referirse al número de sacerdotes de la diócesis, con una edad media por debajo del resto de España, en torno a los 45 años-- ha sido tenida en cuenta por la Santa Sede al encomendarle esta responsabilidad.

Moyobamba tiene una extensión de 51.000 kilómetros cuadrados (casi tres veces mayor que la archidiócesis de Toledo), con una población aproximada de 800.000 habitantes, atendidos hasta ahora por 14 sacerdotes diocesanos, 4 religiosos pasionistas, 4 claretianos, 3 paúles y un sacerdote mexicano.

Según monseñor Cañizares «se trata de una región muy necesitada de ayuda por parte de la Iglesia; de ayuda de sacerdotes, en algún caso hay un sólo sacerdote para más de treinta pueblos. Hay provincias enteras como Bellavista y Picota que no tienen ningún sacerdote».

Los sacerdotes cuentan con la ayuda de algunas comunidades religiosas (Mercedarias de la Caridad, Compasionistas, Franciscanas de María Inmaculada, Hijas de la Caridad, Misioneras de San Vicente de Paúl y Misioneras Nuestra Señora del Pilar) que colaboran en todos los aspectos de la pastoral, incluso con el encargo de parroquias.

Los seglares de la zona, ayudados por seglares extranjeros, también han comenzado a asumir responsabilidades pero «sigue siendo un gran reto para todos y sigue siendo una de las prioridades», la formación que «Comunidades Cristianas que vivan su fe».