La arquidiócesis de Génova ante la cumbre del G-8

Un volcán de iniciativas para «humanizar» la globalización

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GENOVA, 4 junio 2001 (ZENIT.org).- Cuando en la próxima cumbre de los países más industrializados, grupos antiglobalización rompan escaparates y se enfrenten con la policía, a pocos metros, miles de personas se recogerán en oración y ayuno para rezar para que el encuentro sirva para escuchar la voz asfixiada de los marginados del sistema económico.



Esta es una de las iniciativas que está organizando la arquidiócesis de Génova, por decisión del cardenal Dionigi Tettamanzi, quien quiere imprimir un cambio decisivo a la cumbre del G-8, que se celebrará del 18 al 21 de julio en esta ciudad obrera y portuaria: en lugar de ver el encuentro como una catástrofe por las amenazas del vandalismo, el prupurado quiere que se convierta en una ocasión para relanzar las propuestas de la doctrina social cristiana.

Para ello, la arquidiócesis ha involucrado no sólo a todas las fuerzas de su diócesis, sino incluso a exponentes de la Santa Sede y a todos los movimientos eclesiales.

Desde hace más de un mes, Génova está organizando conferencias y congresos del más alto nivel para provocar una reflexión sobre el humanismo cristiano y la economía en el contexto globalizado. Por el momento, estos encuentros han contado ya con la participación, por ejemplo, del obispo Giampaolo Crepaldi, nuevo secretario del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.

En estas citas, el cardenal ha invitado a participar a todos, desde la Asociación Católica de Trabajadores Italianos hasta Renacimiento Cristiano, dos de las organizaciones de sensibilidades más alejadas, de izquierdas y derechas. Todas las fuerzas vivas de la arquidiócesis están participando: religiosas, religiosos, misioneros, laicos…

Una de las citas más importantes tuvo lugar este domingo, cuando se celebró en el auditorio de la Feria del Mar el congreso «Por una globalización solidaria hacia un mundo unido», convocado por la organización no gubernamental «New Humanity», inspirada en la espiritualidad del Movimiento de los Focolares. El congreso ha presentado el «Documento de Génova» con propuestas concretas inspiradas en una «Economía de comunión».

La iniciativa, que ha sido promovida por el Consejo Pontificio para los Laicos, ha contado con la participación de los más grandes economistas de Italia, incluido el Gobernador del Banco Central, Antonio Fazio.

La arquidiócesis ha promovido al mismo tiempo «ayunos de solidaridad», encuentros de oración y de adoración eucarística. El escenario de estas actividades serán algunas parroquias, un convento de frailes y el Santuario de Nuestra Señora de la Guardia, patrona de Génova.

La asociación de juristas católicos de Génova está trabajando en un documento sobre cuestiones de derecho internacional y globalización que será discutido después por todos los abogados de Italia y
presentado a la misma cumbre.

Pero la lista de las actividades que están preparando la cumbre de Génova no termina aquí. El cardenal Tettamanzi ha anunciado sorpresas para finales de junio.