La Asamblea Ecuménica Europea llama a los cristianos a cooperar en el ámbito de la ética

Exhortación del director espiritual de Ayuda a la Iglesia Necesitada

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ROMA, martes, 11 septiembre 2007 (ZENIT.org).- El padre Joaquín Alliende, director espiritual de la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), ha pedido a los cristianos de todas las confesiones que cooperen más estrechamente en el ámbito de la ética.



El padre Alliende, que ha asistido recientemente a la III Asamblea Ecuménica Europea, celebrada en Sibiu (Rumanía), ha destacado de forma especial la alocución que hizo en dicha ocasión el metropolita ortodoxo Kirill, jefe de la Oficina de Asuntos Exteriores del Patriarcado Ortodoxo de Moscú.

El hecho de que ese mismo día se anunciara en Londres la legalización de experimentos de clonación con células humanas y animales demostró la actualidad del discurso del Metropolita.

El padre Alliende ha señalado al respecto: «Este discurso nos ha llenado de satisfacción. El metropolita Kirill ha hablado de las dimensiones del concepto cristiano del ser humano y de los nuevos problemas éticos».

Asimismo, también ha resaltado la «profunda espiritualidad» y la «visión de la Iglesia en el mundo» que quedaron patentes en su alocución.

Según el padre Alliende, urge cada vez más que las diferentes confesiones cristianas aborden juntas estos problemas étnicos, añadiendo que ya era hora de que se reunieran teólogos de algo nivel para abordar en común estas cuestiones.

«Los retos éticos de nuestros tiempos exigen una antropología cristiana común», ha recalcado el padre Alliende, quien opina que el diálogo ético ya existente puede intensificarse aún más.

El director espiritual de AIN comparte con el metropolita Kirill la preocupación por el dominante egocentrismo liberal y relativista, y señala que la asociación AIN está colaborando desde principios de los noventa en programas comunes con la Iglesia ruso-ortodoxa.

Al mismo tiempo, el padre Alliende ha llamado a los cristianos de toda confesión «a compartir --desde la modestia, pero con valor y firmeza-- lo que el Dios viviente les ha concedido», añadiendo que el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, ha proyectado «un nuevo horizonte para el ecumenismo».

En su opinión, en la III Asamblea Ecuménica Europea quedó patente el «diálogo maduro» y profundamente respetuoso que, pese a la diversidad, mantuvieron los delegados. Y también ha resaltado que, en muchas cuestiones, se «ha llegado al quid de la cuestión».

En este sentido, ha destacado que uno de los mensajes importantes de la Asamblea ha sido que «nosotros, los cristianos, tenemos la obligación de alimentar y fortalecer el alma europea». El mundo necesita a la Iglesia, ha añadido, para no pensar que todo gira en torno a él, pues, a su modo de ver, esta actitud egocéntrica erige barreras.