La ayuda de la Iglesia llega a los supervivientes del ciclón en Myanmar

Las contrapartes de Caritas Internacional en el país inician la distribución

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ROMA, lunes, 12 mayo 2008 (ZENIT.org).- Las instituciones de la Iglesia católica que colaboran con Caritas Internacional han empezado a distribuir ayuda a la gente de Myanmar damnificada por la devastación causada por el ciclón Nagris.

La tormenta golpeó la región del Delta del Irrawaddy el pasado 3 de mayo y la cifra de muertos alcanza la cifra de cien mil, con partes del país todavía aisladas y 1,5 millones de personas afectadas. Se teme que la cifra de muertos aumente ulteriormente.

Las contrapartes de la Iglesia local en Myanmar están proporcionando alimentos y otros artículos de ayuda a diez mil personas en Yangon e Irrawaddy, informa Caritas Internacional. Esta cifra se espera aumente hasta las cuarenta mil personas que recibirán ayuda de aquí al miércoles. Cifras provisionales estiman el esfuerzo de ayuda en un millón de dólares. Los artículos de ayuda están siendo adquiridos dentro del país en la actualidad.

El arzobispo Charles Bo dijo: «Como Iglesia estamos llegando a las víctimas con todos los medios a nuestro alcance. En esta hora de oscuridad, nos anima la muestra de apoyo de nuestros amigos del exterior. Hay urgente necesidad de alimentos, agua y cobijo. Miles de personas necesitan ayuda médica».

El equipo médico de la Iglesia está también viajando a las áreas afectadas en peor situación para proporcionar tratamiento a los supervivientes.

Los equipos de evaluación han enviado su información. Un miembro del equipo, hablando de manera anónima, dijo: «Estuve en Phyapon, lejos bajando por el río Irrawaddy. Los cuerpos de seres humanos y ganado estaban todavía en el agua. Llegamos a una aldea destruida. Éramos los primeros de fuera que habían visto».

«Para mí, lo que hemos visto en el tsunami de Asia y el terremoto de Cachemira, ha sido superado. La naturaleza desencadenó una orgía de muerte. Las mujeres explicaban cómo las olas se llevaron a sus bebés. Mientras nuestro bote se desplazaba, el cuerpo de un niño pequeño pasó a la deriva», añadió.

«La gente no tiene agua para beber, ni alimentos ni cobijo. Los niños están comiendo cáscaras de coco. Los animales muertos están por todas partes. Hay un olor terrible. Había muchos refugiados viviendo en iglesias sin techo y monasterios. La ayuda no les ha llegado. Estamos haciendo lo posible. En los últimos dos días, hemos llegado a la gente muerta de hambre», explicó.

Caritas Internacional coordina a 162 organizaciones miembros que están dando respuesta a la crisis humanitaria en Myanmar y proporcionando apoyo técnico a las contrapartes de la Iglesia local.

Traducido del inglés por Nieves San Martín