La Basílica de San Pablo Extramuros, restaurada para el Año Paulino

Uno de los responsables técnicos de la restauración explica los detalles

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 11 de julio de 2008 (ZENIT.org).- La Basílica romana de San Pablo Extramuros fue cuidadosamente restaurada antes de la solemne apertura del Año Paulino, para acoger a los peregrinos que llegarán desde todo el mundo hasta el 29 de junio próximo.

Según explicó a L'Osservatore Romano uno de los responsables de los trabajos, el director de los Servicios Técnicos de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, Pier Carlo Cuscianna, las obras de restauración se concentraron sobre todo en el pórtico, el claustro, la techumbre y la fachada de la abadía edificados en la Via Ostiense.

En el primer caso, el pórtico, se restauraron por un lado la fachada y por otro el nártex. Ambos son obra de Guglielmo Calderoni, Luigi Poletti y Virginio Vespignani, y se realizaron entre 1890 y 1928.

"Desde 1999 se había comenzado a restaurar una parte, pero sólo desde el 2006 se decidió acometer la restauración completa, con la determinación de terminar los trabajos para el inicio de las celebraciones del Año Paulino", explica Cuscianna.

Se procedió a restaurar las pinturas del nártex, que representan figuras de obispos, de los apóstoles a los lados del Cristo bendiciente en las lunetas de la fachada oeste y de los 28 medallones pintados a témpera y falso mosaico con imágenes simbólicas de origen paleocristiana en los brazos norte y sur del pórtico.

También se restauraron las diez columnas de granito rosa del nártex, los frontones de mármol, así como las cornisas y los capiteles corintios. En total cerca de 1.400 metros cuadrados de superficie de mármol. Se restauraron también las dos satuas de san Pedro y san Pablo, así como la estatua de Pablo situada en el centro del pórtico.

Por otro lado, se restauraron más de 400 metros cuadrados de casetonado de estuco, eliminando la pintura para dejar ver la superficie original, así como la sustitución de los pernos oxidados por otros de acero.

Se aplicaron mejoras también las pinturas a témpera y al pan de oro, "según los modos tradicionales", explica Cuscianna.

Recuperar el antiguo esplendor

El segundo gran trabajo de restauración ha sido el Claustro, una de las secciones de la basílica que conserva más vestigios del pasado, ya que la construcción principal data del siglo XIII. La última vez que se hizo una reforma importante había sido en 1915, cuando se reformaron las cubiertas.

"Durante años, las infiltraciones de agua en la cubierta de techo del claustro habían dañado el casetonado de madera, que se presentaba con desconchados y manchas de humedad, las cuales, aunque desecadas tras la impermeabilización realizada con motivo del año 2000, habían descolorido y borrado las decoraciones realizadas a principios del siglo pasado", afirma.

Por tanto, se acometió la restauración del techo, desinfección, reparación de las fisuras y sustitución de las partes irrecuperables. Se limpiaron también los frontispicios externos de mármol y de las decoraciones del claustro, así como el color de las pardes y el pavimento, de piedra de Asís; y se aplicó una nueva iluminación, tanto externa como interna. Con estos trabajos, señala Cuscianna, "se le ha devuelto al esplendor original".

Más seguridad

Por otra parte, desde el año 2006 se habían comenzado los trabajos de restauración de las cubiertas de la abadía, sobre todo en la vertiente sobre la Via Ostiense, "no tanto por el Año Paulino como por la sostenibilidad misma del edificio", explica Cuscianna. De hecho, una sección de la cubierta sobre la Sala Eugenio IV estaba a punto de ceder, por lo que hubo que apuntalarla.

Se aprovechó también para restaurar la fachada sobre la Vía Ostiense, "en evidente estado de degradación", mediante la inyección de resinas y la impermeabilización de los muros para evitar filtraciones de agua. Además, "se han reabierto los vanos ventana ya existentes debajo del techo".

La iluminación, tanto de la nave central como en el ábside y en el transepto, y se han instalado dos pantallas gigantes en previsión de la cobertura de los actos del Año Paulino, en los extremos de las naves laterales de la basílica. La señal de vídeo que se verá en ambas procederá del Centro Televisivo Vaticano.