La batalla del dicasterio para los migrantes por una sola familia humana

Explicada por monseñor Marchetto en un libro-entrevista

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ROMA, miércoles 20 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Está a punto de salir en italiano el libro-entrevista del arzobispo Agostino Marchetto Chiesa e migranti: mia battaglia per una sola famiglia umana” [Iglesia y migrantes: mi batalla por una sola familia humana, n.d.t.] (Editorial La Scuola).

Tras casi diez años en el dicasterio de la Santa Sede para la pastoral de los migrantes -su dimisión fue aceptada por el Papa el pasado 28 de agosto-, monseñor Marchetto presenta en estas páginas su visión del fenómeno migratorio, fiel al Evangelio y a los derechos humanos.

Impulsado por las preguntas de Marco Roncalli, afronta poco a poco muchos temas que afectan nuestra vida y la de millones de inmigrantes.

Entre regulares, irregulares, refugiados, personas que han pedido asilo, gitanos y víctimas del tráfico y del contrabando de seres humanos, el coloquio con el entrevistador pasa revista a cuestiones cruciales que dictan la agenda política europea y crean el consenso electoral: las fronteras, la seguridad, el trabajo, la vivienda, la salud, las reunificaciones familiares, la escuela, la ciudadanía, el diálogo interreligioso y las relaciones con el islam, el rechazo,...

Es la oportunidad de recorrer la intensa experiencia de quien ha seguido de cerca el desarrollo de esta densa red de argumentos, para trazar un balance general, ofrecer datos seguros e indicar claves de lectura y perspectivas.

También para compartir preguntas comunes sobre el sentido de una acogida frustrada por la incapacidad de dar pan y dignidad, o sobre la responsabilidad de quien rechaza el socorro en casos de emergencia.

Entre indicaciones del Magisterio y acuerdos internacionales, catecismo y leyes, distintas formas de intervención de la Iglesia y respuestas de la política, las conversaciones recuerdan declaraciones, desautorizaciones y polémicas insospechadas todavía.

Después se detiene en soluciones prácticas y cuestiones jurídicas, aspiraciones legítimas y nuevos problemas.

Estas páginas recuerdan cuestiones recientes y anuncian otras sobre lo que debería ser un asunto bipartisan, que debe afrontarse con visión y memoria histórica, la única manera de ayudar a vivir esta transición todavía no concluida y a considerar a los inmigrantes como la expresión más humana de la globalización más allá de una perspectiva de apoyo al mercado de trabajo.

La lectura acaba casi con un grito de alarma en la conciencia de la falta de tantas formas de integración y un disgusto particular del arzobispo de los migrantes.

Por una parte invoca el “secreto pontificio”, pero por otra confiesa su arrepentimiento particular por “que no se haya publicado hasta ahora un documento, en gestación desde hace ocho años, sobre los migrantes frozados, empezando por los refugiados”.

Además, los centros de primera acogida continúan constituyendo para él una verdadera “espina en el corazón”.