La batalla del IOR: ''Tolerancia cero al reciclado''

Todo se está revisando. La mejor consultoría del mundo está ayudando. El 1 de octubre el balance se publica en la web

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1236 hits

El presidente del Instituto para las Obras de Religión, Ernst von Freyberg, en una entrevista a la Radio Vaticano indicó que su mayor preocupación en este momento “no es hacer limpieza o poner en orden las cuentas corrientes irregulares” del IOR, “como pensaba antes de venir aquí”. Puesto que “hasta ahora no hay nada de todo esto que haya podido detectar”.

Y el número uno del IOR nombrado por el Consejo Cardenalicio de Vigilancia el 15 de febrero pasado añadió: “Me estoy apoyando en el trabajo de la mejor agencia de consultoría del mundo” para “reescribir nuestro manual sobre cómo individuar las transacciones y clientes sospechosos y para recontrolar todas las cuentas. Las estructuras y procedimientos estarán listos al final del verano”.

Más aún, “controlaremos cada depósito individualmente y esto antes del final del presente año”. Y “presentaremos un informe anual, como lo hacen todas las instituciones financieras y lo publicaremos el 1° de octubre en nuestra web”.

El IOR con sede en el Vaticano, administra fondos por 7.000 millones de euros, tiene 19.000 clientes de los cuales 5.200 son de instituciones católicas titulares de más del 85% de los fondos administrados. Los otros 13.700 son empleados del Vaticano, religiosos y algunas categorías específicas como diplomáticos acreditados ante la Santa Sede. Estas informaciones las dio el presidente del Instituto en la entrevista.

“Aplicamos --aseveró-- una política de tolerancia cero hacia los clientes o empleados que pudieran estar relacionados con actividades de reciclaje”.

Reivindicó que “la Santa Sede ha tomado el empeño de respetar los estándares internacionales”. E incluso “aplicamos medidas más elevadas que las solicitadas por los bancos con quienes operamos. Personalmente encuentro en mi escritorio cada semana los casos sospechosos y tengo reuniones semanales con los responsables empeñados en el anti-reciclaje”.

Ernst von Freyberg reconoce entretanto que “es un gran privilegio trabajar aquí” y también “es un gran desafío servir al papa para restablecer la reputación de este instituto”.

Sobre los seis casos de presuntas irregularidades, señalados este año a la Autoridad de Información Financiera del Vaticano, el presidente del IOR precisa: “Esto significa que somos diligentes (…) que los hemos señalado y que el sistema de control interno comienza a funcionar”. Porque el “sistema está proyectado para prevenir el reciclaje de dinero sucio y el financiamiento del terrorismo”.

Indicó además que han asumido a diversos consultores externos, “los más famosos a nivel mundial en el sector del antirreciclaje”, para examinar cada cuenta, estructura y procedimiento que identifique el reciclaje.

Sobre la llamada 'lista blanca' de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) precisó que no existe propiamente tal, sí en cambio las evaluaciones que definen a países como críticos.

Y recordó que “la Santa Sede se sometió a esta evaluación el año pasado y según el informe Moneyval publicado en el 2012, la Santa Sede tiene un sistema funcional y no es considerado una jurisdicción crítica”. La Moneyval es el ente de la Unión Europea que se ocupa del antiriciclaje.

Sobre supuestas cuentas cifradas el número uno del IOR no deja dudas: “Es pura fantasía. No existen cuentas cifradas. Desde 1996 es técnicamente imposible con nuestro sistema abrir un depósito cifrado. Sería además contra la ley del Vaticano”. Y asegura: “Yo mismo fue a controlar el sistema, he hecho los debidos controles y no hay cuentas cifradas”.

Ernst von Freyberg reconoció entretanto, que la reputación del IOR debido a los casos del pasado no ha hecho honor al santo padre, “porque esta reputación oscurece el mensaje” y por ello la reputación hoy “es la tarea más importante que es necesario enfrentar”, más importante de lo que había pensado originariamente. Comunicación adentro de la Iglesia, con los empleados, con quienes trabajan con la Iglesia, en las misiones, etc., porque “a ellos le tenemos que dar transparencia y una clara explicación sobre lo que hacemos y el modo en que tratamos de servir”.

En la larga entrevista el número uno del Instituto precisa: “No somos un banco, no prestamos dinero, no hacemos inversiones directas, no operamos con contrapartes financieras. No especulamos con divisas o monedas. Nuestro principio es que recibimos dinero y lo invertimos en títulos de Estado, en obligaciones de sociedades y en el mercado interbancario, en el cual depositamos a una tasa de interés ligeramente más alto a aquel en que lo recibimos, de manera de poderle restituir el dinero a nuestros clientes en cualquier momento”.

Además de custodiar los fondos que le vienen confiados “hay servicios de pagos, en particular a las entidades vaticanas y a las congregaciones que tienen actividades esparcidas por el mundo, en los lugares en los que realizan las mismas” indicó.

En la larga y detallada entrevista indica la contribución económica que el IOR aporta al Vaticano, unos 55 millones de euros, que provienen de los intereses que pagan a quien deposita fondos; los intereses activos que perciben de esto; y las ganancias sobre las obligaciones, las cuales suben o bajan. O sea el margen de interés y el cambio de valore de los títulos que tienen.

No lo dijo el presidente del IOR, pero calculadora en la mano, el útil menos los gastos, es aproximadamente el uno por ciento del capital.

(Para más detalles ver la entrevista completa) http://www.news.va/it/news/intervista-al-presidente-dello-ior-ernst-von-freyb

Entretanto el número uno del IOR no esconde su verdadero sueño: “que cuando se piensa 'Vaticano' no se piense en el IOR, sino que se escuchen las palabras del papa”.