La Biblioteca Vaticana, modernizada

Reapertura el próximo 20 de septiembre

| 2105 hits

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 13 de septiembre de 2010 (ZENIT.org) – La Biblioteca Apostólica vaticana reabrirá el 20 de septiembre después de tres años cerrada por obras para su restauración, seguridad y modernización.

Una exposición y un congreso, que tendrán lugar el próximo mes de noviembre, marcarán el acontecimiento.

El archivero bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, el cardenal Raffaele Farina, SDB, anunció esta reapertura al finalizar los trabajos de restauración, en una rueda de prensa celebrada esta mañana en el Salón Sixtino del Palacio Apostólico del Vaticano.

El purpurado estaba acompañado por el prefecto de la Biblioteca Apostólica, monseñor Cesare Pasini; el director de los servicios técnicos del gobernatorio de la Ciudad del Vaticano, M. Pier Carlo Cuscianna; el presidente de la empresa que ha efectuado la mayor parte de la obra de consolidación de la estructura, Fundación Italcementi (Cementos italianos), Giovanni Giavazzi, y el ingeniero de esta empresa, M. Gennaro Guala.

A las reparaciones, se han unido trabajos de consolidación del suelo y por tanto de la estructura, amenazada por el peso excesivo de los libros y documentos.

La segunda área de intervenciones afecta a la seguridad de los lugares, y la tercera, a la racionalización de los diferentes espacios de la biblioteca y de sus archivos.

La apertura estará marcada por una exposición y un congreso. La exposición, titulada Conocer la Biblioteca Vaticana, una historia que mira al futuro se inaugurará el 10 de noviembre en la Galería Carlomagno, en el brazo izquierdo de la Columnata de Bernini.

Y el congreso estará dedicado a la biblioteca como institución al servicio de la investigación y tendrá lugar del 11 al 13 de noviembre en el Vaticano.

Un gran proyecto

El cardenal Farina explicó que el trabajo, de tres años, de reestructuración de la Biblioteca se sitúa “en un proyecto que ha tomado forma desde hace unos diez años y que se ha realizado en varias fases, digámoslo así, a biblioteca abierta, y ha acabado, aunque no del todo, en este inicio de septiembre de 2010”, como se anunció hace tres años.

“En los últimos diez años, desde 1997 en adelante, se han realizado proyectos que de alguna manera eran preludio de los actuales y forman parte de un proyecto más general de racionalización de los espacios”, dijo ante los periodistas.

Este gran proyecto está “dirigido a la realización de un modelo de biblioteca histórico-humanista que intenta conservar y transmitir, escogiendo y afinando técnicas modernas compatibles, el modelo de los fundadores de la Biblioteca Vaticana, acogiendo la mejor de las integraciones realizadas en sus cinco siglos y medio de historia”, señaló.

¿Qué actuaciones ha comprendido el proyecto? El cardenal explicó que en 1999 se constituyó la Oficina del Protocolo y el Archivo de la Prefectura en los locales situados bajo las Oficinas de la Prefectura, debidamente reestructurados y adecuados,.

En este espacio se custodian los documentos relacionados con la historia de la biblioteca y de los fondos de ésta adquiridos durante los siglos, así como la documentación relativa a la administración y al personal, desde 1451 hasta hoy.

Por otra parte, en 2001 concluyeron los trabajos, que duraron unos dos años, para la normalización del préstamo electrónico en el edificio del Nuevo Catálogo y en el Depósito de los Impresos (en el ala oriental del Patio del Belvedere).

El cardenal Farina destacó que “este último sobre todo ha requerido un compromiso relevante, también desde el punto de vista económico”.

El mismo año, la Administración Vaticana dejó listo un almacén de depósito en la Vía de la Conciliación número 34 (Palacio Bramante).

Allí “fue trasladado el almacén de la Serie Estudios y Textos de nuestra Casa Editora, liberando así un espacio precioso para la colocación del nuevo Economato y para el Centro de Elaboración de Datos (CED)”, dijo.

En 2002, concluyeron las obras de la Nueva Sala de las Revistas. Estas obras, suspendidas en 1995 por falta de fondos, habían sido retomadas en 1998 y concluyeron con la contribución de la Secretaría de Estado.

Los periódicos consultables directamente por los estudiosos son unos mil. El nuevo gran espacio baja la Sala de consulta de los impresos tiene la misma superficie y está dotado de mesas de trabajo con posibilidad de uso de equipos electrónicos.

Junto a la Sala de las Revistas, se inauguró la Sala Barberini, reconstrucción lo más fiel posible de la “Librería grande” del cardenal Francesco Barberini, cuya estantería de madera fue obra del carpintero-arquitecto Giovanni Battista Soria.

Esa estantería, llegada a la Biblioteca Vaticana en 1902 por obra del padre Franz Ehrle, fue utilizada para contener los libros en la que hoy es la segunda Sala de consulta de los Manuscritos y permaneció allí hasta que fue sustituida, en los años ochenta, por estantes metálicos y después se llevó a un almacén.

Recuperada y restaurada, se ha vuelto a montar exactamente como se encontraba en el Palacio Barberini de la Via delle Quattro Fontane y “constituye una joya” al lado de la Nueva Sala de las Revistas.

También en 2002, continuó explicando el purpurado, se realizó el Laboratorio digital y el Laboratorio para la lectura multiespectral de los palimpsestos (manuscrito que conserva huellas de otra escritura anterior).

En 2003 se inauguró la nueva sede de la Escuela Vaticana de Biblioteconomía, situada en al Palacio San Pablo, en la Vía de la Conciliación número 1.

Esta sede cuenta con oficinas muy cómodas, dos aulas para seminarios y una pequeña biblioteca con una aula de informática dotada de 49 estaciones de ordenadores: una “verdadera joya tecnológica” que permite desarrollar las lecciones de manera ágil y eficaz, con la disponibilidad de servicios en red, acceso a fuentes de datos en línea e interactividad entre profesores y estudiantes.

En 2005 concluyeron los trabajos de tres años de la restauración de los frescos de la cúpula de la Sala de los Escritores (vestíbulo del Salón Sixtino) y de los bancos tallados de la Primera Biblioteca de Nicolás V y Sixto IV; la Sala se ha dotado de iluminación y climatización adecuadas.

Ese mismo año fueron inaugurados los nuevos locales del Economato y del CED, con entrada desde el Patio del Benvedera, junto a la entrada principal.

En los años 2006 y 2007 se amplió el espacio en el edificio del Nuevo Catálogo, de manera que, recuperando los nuevos locales dejados libres por el CED y añadiendo algunos nuevos, fue posible asignar ocho nuevas oficinas a los escritores y asistentes del Departamento de Manuscritos, que faltaban.

Objetivos

El archivero bibliotecario de la Santa Iglesia Romana destacó los objetivos que han guiado todos estos trabajos en la rueda de prensa de este lunes.

Señaló la recuperación de espacios y racionalización de los existentes, la adecuación de las estructuras y preparación del personal a las nuevas tecnologías (con renovación completa del cableado en la biblioteca y unión por cable con la Vía de la Conciliación).

También se buscó adecuar el número y la calidad de los servicios al número de los usuarios; simplificar y facilitar las comunicaciones entre los distintos departamentos, oficinas y servicios; y desarrollar algunas oficinas y servicios (por ejepmlo, la Oficina Muestra y la Casa Editora).

Otro objetivo era la eliminación de estructuras deterioradas o fuera de la ley para mejorar los espacios y hacerlos habitables, sobre todo para el personal que debe trabajar allí (el lema era: a cada espacio, al menos una ventana).

Se buscó la consolidación de los fundamentos de edificios y de estructuras en los almacenes de libros y de laboratorios.

Y también la normalización de la electricidad, climatización y control de la humedad y los sistemas antiincendios.

El cardenal destacó que espera próximamente normalizar también el control de las aguas, además del control electrónico del movimiento del material de los libros y de las personas en toda la biblioteca y videovigilancia.

Y finalmente se ha trabajado por lograr el control electrónico de todas las máquinas y de los sistemas, cuya disfunción puede arriesgar la preservación y conservación del patrimonio cultural custodiado en esta estructura nuestra.

Está previsto que este gran proyecto termine dentro de dos años con la apertura del Salón Sixtino como segunda sala de consulta de los impresos.

Benedicto XVI “ha seguido de cerca las obras, interesándose asiduamente”, explicó el purpurado, y desea visitar la biblioteca al concluir las obras. “Lo esperamos para recibir su bendición”, añadió el cardenal.

Espíritu de la Biblioteca

Por su parte, el prefecto de la Biblioteca Apostólica, monseñor Cesare Pasini, destacó el espíritu de servicio, humanista y de universalidad de la biblioteca.

Señaló que, tras estas obras, “la novedad más evidente es la informatización de los procedimientos de acceso y de los demás procedimientos que se realizan en la Biblioteca”.

“En la sala de consulta, además, se ofrecerá la posibilidad de conectarse a la red de la Biblioteca en modalidad wi-fi, a través del propio ordenador personal del lugar en la sala”, añadió.

Por otra parte, destacó que en toda la biblioteca estará activo un sistema de control y de seguridad que permite seguir el eventual traslado de volúmenes de una zona a otra y, en su caso, inhibir la sustracción de los libros por personas no autorizadas.

Finalmente, la página web de la Biblioteca (www.vaticanlibrary.va), ofrecerá varios servicios, entre ellos la posibilidad de efectuar directamente en red la búsqueda de reproducciones fotográficas y el envío periódico de una newsletter informativa a estudiosos y amigos de la Biblioteca.