La ciencia confirma la autenticidad de las reliquias de san Lucas

Desvelado el enigma del cuerpo del autor del tercer Evangelio

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ROMA, 18 oct (ZENIT.org).- La ciencia ha desvelado un enigma ligado al cristianismo y confirma que las reliquias conservadas en la Basílica de Santa Justina en Padua (Italia), son auténticas: el esqueleto que desde hace siglos es venerado por los fieles es efectivamente atribuible a San Lucas, el evangelista que no conoció personalmente a Jesús pero que siguió a san Pablo en su peregrinar por el Mediterráneo.



Gracias a largos estudios interdisciplinares, encargados por el arzobispo de Padua, monseñor Antonio Malttiazzo, un grupo de científicos están de acuerdo en sostener que el cuerpo conservado dentro de una caja de plomo (se trata de un esqueleto sin cabeza al que le falta sólo el cúbito derecho y el astrágalo izquierdo) pertenecía al autor del tercer Evangelio, médico de profesión, que murió a los 84 años en Beocia y sepultado en Tebe.

El cuerpo del evangelista, que escribió en griego con un léxico refinado en torno al año 63, fue trasladado a Constantinopla, en la época del emperador Constancio, en el siglo IV, y luego a Padua durante las Cruzadas. Desde entonces se conserva en la iglesia de Santa Justina. El cráneo fue en cambio trasladado en 1354 de Padua a Praga a la catedral de San Vito por voluntad del emperador Carlos IV.

En esta laboriosa operación científica, que ha durado años, los atestados de autenticidad son obra de prestigiosos genetistas, historiadores, biólogos y antropólogos. Los datos recogidos, además, coincidirían con un documento de finales del siglo II que habla de la muerte de Lucas y que afirma que murió en edad avanzada. Ha sido sin embargo el examen del carbono 14 el que ha eliminado definitivamente cualquier duda: la datación del esqueleto se remonta al primer siglo de la era cristiana.

El esqueleto depositado en Santa Justina fue causalmente descubierto en 1177, en una caja de plomo marcada con tres cabezas de ternero y la inscripción «S. L. Evang». En torno al 1460, llega a Venecia sin embargo otro cuerpo de San Lucas procedente de Bosnia. Nace así entre Padua y Venecia una controversia sobre la autenticidad de las respectivas reliquias. En 1980, una consulta en el archivo metropolitano de Praga indicó que los restos la cabeza del Evangelista que está en la catedral de San Vito fueron traídos en 1364 de Padua para enriquecer la colección de Carlos IV de Luxemburgo.

Las lecciones de Lucas, según Juan Pablo II
En estos días está teniendo lugar en la misma ciudad de Padua un Congreso Internacional dedicado al evangelista. Con este motivo el Papa ha enviado un mensaje al arzobispo de esa ciudad. En el texto, Juan Pablo II se detiene a analizar los rasgos fundamentales de la narración de Lucas. Sobre todo, hace énfasis en la acción del Espíritu Santo que guía a los primeros testigos de la fe hacia Roma y luego hacia el mundo entero a través de un recorrido plagado de amenazas. Un sendero que se hacía más difícil porque --escribe el Papa-- Cristo «camina por un camino difícil, pone condiciones extremamente exigentes y se dirige hacia un destino paradójico, el de la Cruz». Y sin embargo, añade, al seguirlo, la Iglesia es confortada por su perenne y constante presencia.

Otro rasgo fundamental del tercer Evangelio, dice el Papa, es la atención por la figura de la Madre de Cristo: según una tradición, san Lucas tenía también el talento de la pintura y sería autor de diversas imágenes de la Virgen. Lo que sí es cierto es que sus páginas están llenas de descripciones casi visuales de la vida de la Virgen, desde la Anunciación a Pentecostés, y que en los siglos han proporcionado motivo a las obras de diversos artistas.

Por último, según las reflexiones del Pontífice, Lucas destaca un aspecto especialmente actual de la Iglesia, es decir, su carácter misionero basado sobre el punto firme de la «unicidad y la universalidad de la salvación realizada por Cristo». Un anuncio de gracia, del que --concluye Juan Pablo II-- «nuestro tiempo tiene necesidad más que nunca».

Las sorpresas de un estudio científico
El Congreso Internacional de Padua, que ha recibido las palabras del Papa, tiene por tema: «San Lucas Evangelista, testigo para el 2000 de la fe que une». El acontecimiento se propone celebrar la obra y la figura del santo, patrono de los médicos y los pintores, a través de documentación, estudios, testimonios de la historia y de la tradición litúrgica.

En el curso del Congreso se han presentado los resultados del reconocimiento de las reliquias del santo. En el origen de esta investigación antropológica está la petición hecha hace algunos años por el arzobispo ortodoxo Hyeronimos, metropolita de la ciudad de Tebe, de un fragmento de las reliquias de san Lucas para colocarlo en el que la tradición considera el lugar donde fue sepultado originariamente.

Tras dos años de estudio, llegan los resultados de la investigación sobre los restos que se conservan en Padua. ¿Cuál es la actitud de la Iglesia? «Ciertamente la ciencia no podrá decirnos con certeza absoluta la credibilidad --responde el padre Gianandrea Di Donna, secretario general del Congreso, en declaraciones a «Zenit»--. Pero podemos decir que los resultados obtenidos gracias a este estudio científico no niegan la tradición secular respecto a los restos del santo».