La «Civiltà Cattolica» promueve las uniones homosexuales; noticia falsa

Aclaración sobre informaciones publicadas en la prensa internacional

| 379 hits

CIUDAD DEL VATICANO, 17 junio 2001 (ZENIT.org).- «Los jesuitas aceptan el reconocimiento de las parejas homosexuales». Este ha sido el título de agencias internacionales de noticias que informaron el pasado viernes sobre un artículo del próximo número de la revista «Civiltà Cattolica».



La noticia parecía tener una importancia decisiva, si se tiene en cuenta que los borradores de esta publicación quincenal son revisados por la Secretaría de Estado del Vaticano. Una auténtica primicia si no fuera por un pequeño detalle: es falsa.

Así lo ha confirmado el vicedirector de «Civiltà Cattolica», el padre Michele Simone, quien aclara que en el editorial queda muy claro «que un político católico no puede aprobar las uniones homosexuales».

Las agencias de prensa escribieron el despacho sin haber leído todavía el artículo. Se basaron en el breve resumen que precede los artículos de esta centenaria publicación, pues el número de la revista todavía no se encontraba en distribución.

Tras explicar que la revista de los padres jesuitas de Roma considera que la cuestión de las parejas de hecho requiere un análisis «ya que se trata de un fenómeno social que no puede dejarse en estado salvaje», publicaban declaraciones de Franco Grillini, dirigente histórico del movimiento homosexual italiano, en las que manifestaba su «enorme alegría y satisfacción» por las opiniones vertidas por la «Civiltà Cattolica».

En realidad, el tema no ocupa más que algunos párrafos de un amplio editorial dedicado al compromiso de los católicos en la actual coyuntura italiana.

Después de reafirmar con fuerza el deber de los políticos católicos para realizar una política orgánica a favor de la familia, fundada sobre el matrimonio, condición esencial para conservar sano el tejido social, el artículo confirmaba la oposición a la adopción de niños por parte de dos personas homosexuales que conviven juntas, y la necesidad de estudiar incluso jurídicamente este nuevo «fenómeno social» que hoy día está regido por la anarquía.

«No somos favorables ni queremos una promoción de este tipo de uniones --explica el padre Simone--; simplemente lo constatamos, proponiendo a los legisladores, pues es su deber, que regulen este fenómeno».

«Esta es la doctrina tradicional de la Iglesia: ante los fenómenos negativos que existen en la sociedad, no se trata de aprobarlos, sino de reglamentarlos para que no se desborden».

Por lo que se refiere a las noticias de prensa, explica que se trata de una «interpretación totalmente ilegítima».

«No pensamos nada de lo que han dicho --aclara--. En el editorial no hay nada nuevo. No se trata de reconocer y, mucho menos, como ha dicho alguno, de equiparar las uniones homosexuales a la familia, como si fuera un derecho el poder escoger el modo concreto de convivencia».