La COMECE, preocupada por el auge de los movimientos populistas

El populismo tiende a “debilitar la cohesión social y la solidaridad”

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BRUSELAS, martes 30 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- La Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE) se mostró “profundamente preocupada” por el auge de los movimientos populistas en Europa que tienden a “dividir las sociedades” y a “discriminar a los más débiles”.

La COMECE celebró su asamblea plenaria de otoño del 24 al 26 de noviembre en Bruselas, sobre el tema del populismo.

En un comunicado difundido al final de esta asamblea, la COMECE se refirió al aumento “significativo” en Europa “de movimientos y tendencias que tienen características populistas”.

“Este fenómeno es muy complejo: conoce manifestaciones variadas, que van desde ciertas formas de regionalismo al nacionalismo e incluso el extremismo; toca la izquierda y la derecha del espectro político”, afirman los obispos.

“Se constatan sin embargo similitudes inquietantes: una presentación simplificada de los problemas y de su solución, la búsqueda de chivos expiatorios y la instrumentalización de la distinción entre 'ellos' y 'nosotros'”.

La COMECE recordó que el “populismo” es “verdaderamente incompatible con la vocación universal de la Iglesia”.

Alertó que este fenómeno tiende a “dividir las sociedades y a debilitar la cohesión social y la solidaridad”.

Y denunció también una tendencia que discrimina a “los más débiles de la sociedad: las minorías que son designadas como chivos expiatorios” y da “la ilusión de soluciones simples a problemas complejos”.

“Somos conscientes de la incertidumbre y de la inseguridad de los tiempos actuales”, afirmaron los obispos.

Y lanzaron un llamamiento a los cristianos “para que no se dejen llevar por el populismo, sino que se resistan a sus corrientes”.

“El Evangelio nos llama hoy, como lo hizo a las generaciones que nos han precedido”, afirmaron los obispos.

“No se trata de involucrarse en un combate cultural o ideológico -finaliza el comunicado- sino más bien de reafirmar los principios en los que se basa todo: la dignidad inalienable de todo ser humano, como persona amada y querida por Dios, y el bien común, que nos llama todavía y siempre a mostrar solidaridad y amor a nuestro prójimo”.